“Eso es espiritualidad”

Parece que fue ayer cuando llevaba a mis hijos a la misa de niños en la Iglesia de Santa Ana y nuestro querido padre Fabio no sólo a los niños hacía cantar, aplaudir, de lo que iba explicando en el Evangelio, sino a toda la gente que iba. Fue una época que nos dejó huella. Mis hijos hasta la fecha lo recuerdan con un gran cariño y afecto. Un buen día que llegamos a la Iglesia y no estaba el padre Fabio, mandaron al padre Raúl. Y yo muy digno le pregunté a la catequista: Señorita, ¿y el padre Fabio?, y me contesta: “Ay, señor, lo mandó el señor arzobispo a Yaxcabá”. Y en mi ignorancia le dije: “¿Por qué?”. En lo personal yo no había tenido trato con él, ya que simplemente vivía la misa junto con los niños, pues te hacía sentirte como ellos. Ese domingo tomamos carretera y llegamos a su nueva parroquia; ahí estaba dando su misa a la comunidad. Fuimos todos a saludarlo, como si nos conociéramos de toda la vida. Mi idea era llevarlo comer a Pisté o algún restaurante de los tantos que hay por allá, y me dijo: “Vengan, yo les invito”, y sacó de lo que tenía en su refri. Platicamos, convivimos con él, mis hijos jugaban en el patio de la casa cural, felices por estar cerca del padre Fabio. Después lo dejamos de ver, ya que se fue de misionero a Angola y en ocasiones nos escribía de lo difícil que era la vida en un lugar de guerra. Ahora arzobispo de Tuxtla Gutiérrez con una gran responsabilidad. Hace unos días un buen amigo me ha estado enviando el Evangelio que predica y sus homilías, qué cosa más bella. En el modo de hablar, con la paz que nace de su corazón y su espiritualidad, que es lo más sublime. Recuerdo en algún cursillo de cristiandad cuando él, hablando de cómo te mira Cristo, se pasaba hasta hora y media con los ojos cerrados y te transportaba a otro mundo. Eso es espiritualidad. Padre Fabio, sólo quiero que sepa que en mis momentos de oración usted siempre ha estado y estará presente, y sabe que mucha gente lo quiere por su carisma, humildad y ese don que Dios nuestro Padre le ha regalado. Dios lo siga iluminando y lo bendiga siempre. Hasta pronto, padre Fabio. ; [email protected]; Mérida, Yucatán




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