Cartas al Diario

Cartas al Diario

Elizabeth Rosado (*) nos envía este correo:

El día de hoy me sentí transportada a siglos pasados al leer una de las notas editoriales en su periódico titulada “Daños irreversibles”, escrita por pseudo periodista llamado Manuel Castilla Ramírez, que se hace notar por su discurso retrógrado y discriminador.

Esta nota hace referencia a los “daños irreversibles” que sufren los niños adoptados por dos personas homosexuales ya sean hombres o mujeres. Haciendo uso de afirmaciones como “numerosos estudios en materia de ciencias sociales lo demuestran” sin ni siquiera dar referencia de la fuente, entiéndase autor, fecha de publicación, medio que lo publicó.

No entiendo cómo una persona así se puede llamar a sí mismo periodista si ni siquiera puede hacer su trabajo correspondiente de investigación de manera correcta. Por el contrario sólo emite opiniones personales sin basarse en datos duros. La única fuente a la que hace referencia es una totalmente parcial por pertenecer a una religión en particular.

Su texto, lleno de palabras prejuiciosas, discriminatorias y acusadoras, invita a quienes lo leen a cultivar el desprecio, el odio, la intolerancia. Usa datos poco claros para manipular la opinión y percepción del lector, como por ejemplo que según un estudio de la UNAM la deserción escolar se dispara en un 260% en niños con hogares con dos padres o madres. Esto es totalmente comprensible cuando nuestra sociedad está llena de personas como el autor de este Editorial, con una visión retrógrada sobre el fenómeno social que significa la homosexualidad.

En México existen alrededor de 682 casas hogar, en su último censo el Inegi registra más de 19,000 huérfanos de padre, madre o de ambos, muchos de ellos sufrieron abusos de sus propios padres u otras personas. Además, corren el riesgo de seguir siendo abusados en las casas hogar donde los albergan. Justamente hoy en este mismo Diario de Yucatán se puede leer una nota de la clausura de una casa hogar en Puebla, en donde los niños que allá eran albergados eran sometidos a violencia de todo tipo, física, psicológica, sexual.

Estos niños necesitan un hogar, necesitan amor y una mejor atención de la que les puedan brindar en cualquier albergue lleno de carencias y riesgos. El que sean adoptados por parejas homosexuales no quiere decir de manera determinante que “sufrirán un daño irreversible”, así como tampoco el modelo de familia tradicional con un padre y una madre es garantía de éxito, porque muchos de estos niños fueron maltratados, abusados y abandonados por sus propios padres, remítanse a las estadísticas del DIF y del Inegi por favor.

Actualmente las parejas heterosexuales buscan tener hijos propios porque pueden hacerlo, pocos de ellos adoptan. Los homosexuales que anhelan ser padres son una buena oportunidad para que estos niños tengan una mejor calidad de vida y reciban el amor que no recibirán en la calle o en una institución. Claro, siempre y cuando se demuestre que son aptos para adoptar, y si pasan las pruebas que pasaría cualquier otra pareja no hay motivo más allá de los prejuicios para negarles adoptar.

No soy homosexual, pero me indigna leer tanta ignorancia y prejuicios y me escandaliza hacerlo en un medio como el de ustedes con tanta difusión, que llega a miles de personas. Es por esto que les dediqué estas palabras, a las cuales espero les puedan hacer un espacio en su medio si están dispuestos a mostrar los diferentes puntos de vista que se pueden dar en una sociedad. Las sociedades nunca más serán homogéneas, y menos en el mundo globalizado en que vivimos actualmente. Sólo con tolerancia, respeto y amor se puede vivir en paz entre la diversidad.

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*) Tengo una carrera universitaria, tres diplomados en administración y alta dirección, un diplomado en control de calidad, hablo dos idiomas, tengo conocimientos básicos de otros dos y recientemente gané una beca de estudios en Alemania




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