A un mes del cambio magisterial en la Sección 33

A un mes del cambio magisterial en la Sección 33 vemos los maestros yucatecos, con tristeza, cómo se van tejiendo los acuerdos turbios y, de nuevo, sin importarle al SNTE la calidad educativa. La profesora Sara Patricia Lara Palma, quien se llena la boca de presumir sus dos plazas “chuecas” de Educación Especial y quien de nuevo tiene el cargo de finanzas, ya empezó a maltratar e intimidar a los maestros para tenerlos en el próximo congreso seccional. Falta de ética y moral. Es triste que el nuevo secretario general, Crescencio Gutiérrez, no atienda a los maestros y tenga terror por los comentarios que hace la base magisterial. S ólo demuestra su falta de capacidad para el cargo que se le asignó, sin mencionar que junto con el profesor Burgos Narváez, de la Sección 57, está arrodillado ante lo que el gobernador del Estado les ordena. Al profesor Ruperto Aguayo, quien vendió y jugó con la necesidad de los maestros durante toda su “beca-comisión” en la Sección 33 -plazas, horas, hojas de prestamos y solicitudes de vivienda-, hoy día se rumora que le darán la presidencia de la Fedessp, donde su pago mensual supera los 30 mil pesos. “Vaya forma de jubilarse”. En conclusión, la renovación de la Sección 33 nunca llegó, los “dinosaurios siguen vivos”.- ; [email protected]; Mérida, Yucatán

En relación con las publicaciones que han salido en este rotativo, que incumben a la persona del padre Antonio Pech Navarro, me permito expresar mi humilde pensar respecto al tema. En primer lugar, considero que Dios nos va a juzgar a todos por las obras, buenas y malas, que hayamos hecho en vida. Además, al momento de morir en la cruz dio claro ejemplo de que no quiere que en este mundo existan odios ni vergüenzas. En el caso del padre Antonio Pech Navarro, he tenido la fortuna de conocerlo personalmente, de tratar con él y conocer sus obras, y por ello puedo asegurar que ha hecho muchas obras buenas; para empezar, fue él quien trabajó mucho y sin cesar para fundar la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. También ha ofrecido a la sociedad, durante años, la escuela para padres, que ha salvado a muchos matrimonios del divorcio y ha enseñado la manera de educar a los hijos. De hecho, yo aprendí mucho de él en estos aspectos, por lo que le estoy muy agradecida. También ha orientado con pláticas a muchos jóvenes drogadictos, a mujeres abandonadas por sus esposos y hasta el día de hoy, a sus 94 años, continúa aportando su vocación a quienes lo necesitan, lo cual hace desinteresadamente, ya que nunca ha cobrado remuneración alguna por ello.- ; Mérida, Yucatán




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