Voces del público

Obstáculos peligrosos

Hace más de 20 días en la avenida Correa Rachó y la avenida 20 del Arco, esquina del súper San Francisco, Teléfonos de México trabajó y se le olvidó regresar a terminar, ya que tiene todos sus andamios puestos, con el perjuicio que esto ocasiona, en virtud de que son avenidas muy concurridas; por este medio suplico tome nota la empresa, ya que se ha reportado y hasta la fecha no se ha hecho nada. -Pilar Peniche; [email protected]; Mérida, Yucatán

“Dos clases de políticos”

A lo largo de mi vida he conocido dos clases de políticos: los que tienen vocación para servir a su pueblo dentro de un marco de dignidad, honestidad, derecho y libertad, y los que por circunstancias de orden diverso se enrolan en el numeroso grupo de ciudadanos dispuestos a sacrificar su decoro, adoptando actitudes cortesanas ante quienes pueden ayudarlos a realizar sus propósitos, sobre todo de enriquecimiento ilícito; a traicionar a sus mejores amigos, para lograr fines inconfesables; a cometer, sin el menor escrúpulo, fraudes, extorsiones y difamaciones. Éstos son los que logran, en muchas ocasiones, posiciones señeras, sin méritos propios ni virtudes ciudadanas.

A lo largo de mi existencia he conocido a un sólo político extremadamente honesto, que incluso se arruinó durante su desempeño, primero como presidente del Concejo Municipal del Ayuntamiento de Mérida y luego como diputado local: Armando Carrillo Tenorio. Recordemos que la política, en el sentido ortodoxo del vocablo, es una de las carreras más difíciles que debe realizarse no precisamente en ámbitos académicos, sino en la universidad que el general Álvaro Obregón denominó de la vida, en que se obtienen elementos de juicio para prever lo mediato más importante que lo inmediato cuando se ejerce una función pública.

La Revolución Mexicana, en sus principios, programas y motivaciones es magnífica, mas en reiteradas ocasiones hombres y mujeres que se denominan sus impulsores la han desvirtuado por falta de la emoción que lleva a los seres privilegiados a obtener un juicio favorable de la historia. Desgraciadamente, parece que casi nadie de nuestros políticos ha podido sustraerse a esa mutación sicológica que conduce a la egolatría, en su máxima expresión, y pienso que los determinantes de los cambios los constituyen la adulación de los falsos amigos: la falta de valor de los colaboradores para disentir; la abundancia de satisfactores económicos; las aclamaciones y ovaciones hábilmente preparadas por los cortesanos que crean, aun el el sujeto más modesto, un complejo de superioridad reflejado en la prepotencia, la intolerancia y la soberbia; factores que le impiden al hombre o la mujer mejor intencionados ejercer eficientemente sus funciones, realizar sus nobles propósitos y conservar el sentido de responsabilidad en el desempeño de sus labores que el pueblo, mediante el voto, o a través de las decisiones de la superioridad, les confiere. -Lic. Noé Góngora Navarrete; [email protected]; Mérida, Yucatán




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