Voces del público

¿Cuál ciudad de la paz?

A ti, compañero, en donde te encuentres. Leo en el Diario de Yucatán (23 de diciembre) que se instalan más cámaras de vigilancia en la ciudad para seguridad de los yucatecos y escucho spots en la radio que informan de la adquisición de patrullas, bla-bla-bla, y me pregunto: ¿Seguridad? ¿Cuál? Apenas el sábado 14 nuestro compañero de generación ingeniero Luis Pérez Porras salió de su domicilio por la mañana y ya no regresó.

El lunes 16 lo encontraron agonizando en el Hospital O’Horán como desconocido, que fue despojado de sus pertenencias y ropa; fue golpeado brutalmente hasta causarle muerte cerebral.

Esto ocurrió como a las 19 horas de ese día en la esquina de Monjas (calle 63 por 64), así como lo lees, estimado lector, en esta ciudad en la que no pasa nada (cero secuestros, cero asesinatos, cero robos). Y nuestras autoridades cacareando una seguridad ficticia. Desde esta ciudad de la paz y primer lugar en seguridad nacional. Descansa en paz, estimado amigo. -Ingeniero Carlos de Jesús Hernández Herrera; Mérida, Yucatán

Cambios urgentes en la ley

La molestia ocasionada por el delito ahora cometido en la persona adulta en el municipio del interior del Estado recientemente, a manos de un menor de edad, es una burla a la ley y a la sociedad que no puede quedar impune, pues fue con premeditación, alevosía y ventaja, dolo. A pesar de todos los cambios en el ramo penal, un menor que tenga la edad entre los 15 y 17 años bien sabe lo que hace, que su conducta y libertad por sus actos ilícitos que haya cometido no son castigados por la ley, porque aún no cumple la mayoría de edad; sin embargo, el hecho de que quede sin castigo coercitivo, trascendente en dicha municipio, sólo encenderá la ola de venganzas entre esas pandillas. Ojalá que el Congreso modifique la ley en el caso de menores, porque en ciertos casos específicos es menester ser contundente en su aplicación, sobre todo que queda sin justicia un hombre cuyo único pecado fue impedir, evitar el enfrentamiento de esas bandas que son tan perjudiciales en esos núcleos urbanos por la desintegración familiar. -Lic. Jorge Borges Loría; [email protected]; Mérida, Yucatán




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