Voces del público

Calles como basurero

A las personas que llegan a vivir a mi colonia, y otras colonias más, la calle no es basurero ni las escarpas; dejan desperdicios para ver si el camión de la basura de casualidad se la lleva. 1. Si su recolector de basura les cobra caro, es mala suerte; pero en vez de llegar y hacer basura en las calles, ¿por qué no una vez a la semana le pagan al basurero? 2. Se nota que es nuevo y escogió una calle y en las esquinas coloca la basura.: tapas de inodoro, bolsa de piedras; en la otra esquina no he llegado pero ya hay. Ahora, si no paga basura, ¿será que lea el periódico? 4. Si le cae mal porque le cobran caro, ¿no sería más lógico ir a ponerlo en la puerta de donde se paga la basura en vez de acarrearla? Así como lleva su basura, ¿por qué no lo lleva y protesta en otro lado, pero no en mi colonia? 5. Se le va pescar de un momento a otro porque usted es nuevo. Le aseguro que los antiguos colonos no lo hacen y menos en la madrugada. 6. Si no paga luz, leerá periódico o ya protesté sin que se vaya a enterar, y eso es mala suerte. Gracias por los focos, nomás que frente al DIF ya están sin luz y no he ido a la ex-T1 donde comenté que luz no había. -María Canto; [email protected]; Mérida, Yucatán

“Con verdaderos maestros”

En el caso de las manifestaciones, presuntamente magisteriales, contra la nueva Ley de la Educación no es fácil ciertamente comprender lo que sucede. Pero la pasión no debe cegar al pensamiento. Al desterrar el dogma elemental y la apreciación superficial, sugiere aplicar el examen cuidadoso y reflexivo de la situación prevaleciente. Lo anterior no podemos dejarlo a cargo de los zánganos sindicales y presuntos legisladores.El dogma y la pasión son condenables en quienes gobiernan, pero también en quienes se oponen. Si los problemas son mayores en materia educativa, nuestra voluntad para encararlos debe ser superior.La corrupción que alcanzó niveles inconcebibles dentro del magisterio y fuera de él no deben ahogar nuestra capacidad de regeneración. No olvidemos que no hay medidas incorregibles. En el conflicto magisterial siempre hemos confiado en las soluciones políticas. Creemos en el poder de la política y no en la política del poder. Yucatán está en el corazón de la patria. Numerosos yucatecos fueron y son, en diversas actividades del saber y el hacer, ilustres mexicanos. Las cosas de Palacio ya no deben ir despacio. También sabemos que el populismo no es una doctrina ni una ideología, sino un síndrome. La reforma educativa se hará, pero con los maestros, no con los zánganos del magisterio. Sin la participación de los genuinos maestros, de antemano estaría condenada al fracaso. La nueva Ley de Educación tiene que partir de un supuesto: el respeto a los trabajadores de la educación y al pleno reconocimiento de todas las organizaciones sindicales magisteriales. La nueva Ley de Educación no va contra nadie. Pero eso sí, no vayamos contra los intereses del pueblo y contra el porvenir de niños y jóvenes. -Lic. Noé Góngora Navarrete; [email protected]; Mérida, Yucatán




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