Voces del público

“Goeras seguros”

Con preocupación observé en el Diario a un oficial de la policía estatal, integrante del grupo especial Goera, sentado y herido en pleno arroyo vehicular, después de derrapar por el piso mojado con su vehículo oficial, recibiendo de inmediato apoyo de la ciudadanía que presenció el accidente. Me extraña que un motociclista de la policía estatal sufra este tipo de accidentes, pues se supone que dominan perfectamente este tipo de vehículos; por lo general, estos agentes de seguridad portan armas de fuego de alto calibre, 7.62 mm si no me equivoco. No quisiera imaginar una acción de emergencia donde el agente tenga que accionar su arma con un cargador de 20 tiros y no la controle, como no controló su vehículo este oficial, y cause heridas graves y muerte a los ciudadanos que se encuentren en el área. Todo conductor de un vehículo de motor, sean motocicletas, automóviles, camionetas, camiones o tractocamiones, cuando está lloviendo o ha llovido y el piso está mojado sabemos que debemos extremar precauciones al máximo, por la seguridad de los ciudadanos, la nuestra y por la de los conductores de los otros vehículos. Este accidente es una alerta para los instructores y comandantes de la Secretaría de Seguridad Pública de nuestro estado. Favor de tomar nota. -Mario Góngora Flota; m[email protected]; Mérida, Yucatán

“Servidores” públicos

Nuestros gobiernos, en sus tres niveles, están carcomidos por un sinnúmero de personajes que ostentosamente se denominan servidores públicos, de ideas nobles y elevadas, cuando la realidad diariamente nos demuestra que son victimarios del pueblo y parásitos del presupuesto público. Para que los gobiernos puedan convertirse en realidad, es necesario que se alejen de la política a las personas impreparadas, que con sus necios prejuicios y ambiciones absurdas de mando o de dinero, día a día están comprometiendo nuestro porvenir por un simple puñado de monedas. Los servidores públicos deben pensar con madurez, llamar como colaboradores a los hombres y mujeres valiosos, no caer en el campo de los compromisos mezquinos. Urge superar la etapa del político improvisado para dar paso al profesional de las ideas y de las realizaciones estatales científicamente planeadas. No hay que olvidar que con timoratos puede hacerse todo lo que sea pequeño, menos ninguna empresa grande y provechosa. Los servidores públicos deben tener presente que nadie es poseedor de la verdad y que la democracia sin el manejo de ideas no puede existir. El servicio público está ante una crisis de su doctrina, y de sus hombres y mujeres. Por ello, más que nunca urge un esfuerzo bien dirigido para el bien común. -Lic. Noé Góngora Navarrete; [email protected]; Mérida, Yucatán




Volver arriba