Víctimas de la canícula

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Una vendedora se protege del fuerte sol de la tarde bajo un nailon en un puesto ambulante, en el mercado San Benito, una de las zonas del Centro Histórico donde más se resienten las altas temperaturas que castigan a la ciudad en esta época del año a causa de la escasez de árboles. Otras víctimas de la canícula son  alarifes, molineros, policías de tránsito y choferes de autobuses.




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