Viaja para pedir la paz

Recorre el mundo singular mensajero indonesio en moto

Jeffrey Polnaja, trotamundos indonesio que promueve la paz

Hace casi 10 años un empresario indonesio graduado en tecnologías de la información vendió su empresa, compró una moto BMW, se despidió de su esposa y tres hijos, y empezó un recorrido que ya lo llevó a 79 países.

Su nombre es Jeffrey Polnaja, quien actualmente tiene 51 años de edad y cuyo objetivo no es la aventura, sino promover la paz, mostrando a todos que la Tierra es un planeta hermoso que debemos cuidar para que las próximas generaciones lo disfruten.

En los dos años que le quedan para difundir ese mensaje atravesará Centro y Sudamérica, y después irá a Nueva Zelanda y Australia. Terminará en Indonesia.

-No pretendo explicar qué es la paz, sino inspirar a otros a que luchen por ella -expresó en una entrevista en esta ciudad, donde está varado desde diciembre pasado a raíz de un desperfecto que tuvo su vehículo, cuando salía de Quintana Roo, rumbo a Belice.

Dijo que uno de sus aprendizajes en esta aventura es que la gente es igual en todos lados, sólo cambian la cultura y el idioma. Afirma que hay más personas buenas que malas, y que las religiones -él es musulmán- sólo pierden sus virtudes cuando se mezclan con la política y dejan de lado la relación entre la persona y Dios.

En Estados Unidos le advirtieron de no visitar México y cuando entró al país lo alertaron para que no pasara por Michoacán, pero no hizo caso a ninguna de esas dos recomendaciones y, contra el pronóstico, encontró a personas cálidas y amables.

Pero no ha estado exento de peligros. En siete ocasiones estuvo a punto de perder la vida, una de ellas en un robo en que le pusieron un arma en la cabeza y otra cuando le dispararon al atravesar territorios en guerra.

Inició su viaje en abril de 2006, con la aprobación de su cónyuge, una psicóloga con maestría, quien en varias ocasiones cargó con los hijos para encontrarse con él en algún punto del mundo y no perder contacto personal. El resto del tiempo ese enlace es por teléfono o internet.

Las fotos que él pone en la web sobre su periplo lo muestran con su moto en sitios emblemáticos: la Torre Eiffel (Francia), la Catedral de San Patricio (Rusia), las pirámides de Guiza (Egipto), etcétera, o bien junto a gente a caballo, camello, burro y palanquín, lo cual también da idea de la variedad de lugares y gente que conoce.

Ya cruzó desiertos, estepas, selvas, lagos, montañas, mares y nieves eternas, en los que halló paisajes de riqueza, pobreza, desolación y guerra. Dio conferencias, saludó a diplomáticos y autoridades, se vistió con penacho apache y durmió en un lujoso hotel en Dubai, esto último gracias a la cortesía de rico mandatario árabe.

Parte del viaje es financiado por empresas. En todos lados se apoya de la hermandad mundial que hay entre los aficionados a las grandes motocicletas, los cuales lo acompañan en trayectos, lo hospedan y lo auxilian.

En Mérida, este solitario viajero en dos ruedas se aloja en casa de los esposos Rubén Castillo Bolio y Eugenia Rodríguez Solís, quienes, junto con Enrique Cervera Aguilar, estuvieron en la entrevista.

-Jeffrey pasó la Navidad en Mérida, una celebración que no existe en su religión -indicó Eugenia Rodríguez.

De modales sencillos, amable y abierto, el motociclista considera cada país que visita como un lienzo blanco que va pintando conforme recorre el territorio. Al salir de cada nación tiene un cuadro único y colorido.

Considera que lo mejor de esta aventura es todo lo que conoce, come y bebe. Lo peor fue, hasta ahora, atravesar las nieves siberianas por caminos malos y deshabitados. Y lo más extraordinario que ha visto es la imponente naturaleza del Himalaya.

Es respetuoso de todas las creencias y culturas, pues se considera huésped de cada territorio al que ingresa. Afirma que todas las mujeres son bellas y que unas son más afortunadas que otras al vivir en zonas culturales donde tienen los mismos derechos que los hombres.

Jeffrey se comunica en inglés, pero entiende algo de alemán y español.

Desde adolescente le gustaron las motocicletas, con ellas recorrió parte de su país. En su vehículo actual carga lo indispensable: ropa, tienda de campaña, computadora, geoposicionador, herramientas, etcétera.

Ingresó a México el 5 de noviembre pasado, y en estos días dejará el país. Dijo que en Mérida se siente a gusto y agradece a todos los mexicanos que lo recibieron en esta etapa del viaje.

A estas alturas extraña a su familia y su tierra, pero cumplirá su propósito de viajar 10 años promoviendo la paz.- Hansel Vargas Aguilar

En moto | Viaje por la paz

Este indonesio se mueve en una motocicleta MBW R 1,150 GS Adventure.

En internet

Se le puede seguir en internet: www.rideforpeace.net.

Diez años en moto

Actualmente tiene 51 años de edad, Inició su viaje en abril de 2006 y lo terminará en dos años. Ya visitó 79 naciones, le faltan Centro y Sudamérida, Australia y Nueva Zelanda.




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