Santa Elena vive en sus Oratorios

Rescatar también las tradiciones, parte del proyecto

Rosa María Tec May en uno de los oratorios rescatados; dice que busca que lo recuperado incluya restaurar las tradiciones que se han olvidado

Rosa María Tec May es vecina del municipio de Santa Elena y participa en el rescate de los Oratorios, pero, más que eso, fomenta que la gente y, sobre todo las nuevas generaciones, conozca sus significados y con ello se recupere la antigua tradición de acudir a ellos.

“Esta es nuestra tierra, la de nuestros antepasados y de nuestros hijos, y nuestras tradiciones y creencias son las que nos dan nuestra identidad, debemos sentir orgullo de ellas y hacer que los jóvenes también lo sientan y preserven”, dice.

Rosa María recuerda que de niña los Viernes Santos la comunidad acudía a los oratorios a depositar ofrendas y a rezar, y ahora que están restaurados intenta recuperar esa antigua costumbre.

El oratorio número 1 se encuentra al Norte de la población en el camino a las parcelas; el 2 está al Este, por la carretera a Ticul; el 3, al Sur, por la carretera a Campeche; el 4 (llamado San Juan, por el barrio en que se encuentra) al Suroeste; el 5 es el oratorio Oeste, por la salida a Muna, y el 6, al Noroeste, llamado “De la milpa”.

Abandonados muchos años y semiderruídos, los oratorios, que datan del siglo XVI, en forma de bóvedas, lucen ahora restaurados, limpios, pintados de blanco y rodeados de flores silvestres moradas, amarillas, rojas y blancas, amor seco, árboles de ciruelas, jabín, roble, chacá, “box katsín” y “sac katsín”, entre otras plantas y árboles que crecen en las selvas de Santa Elena.

El recorrido incluyó una visita a una noria que también fue restaurada y que data de los siglos XVI a XVII, al parecer el primer abastecimiento de agua en la población, donde en uno de sus bordes se halló tallada en la piedra la fecha 1692.

Albino Tun Cob, de 76 años de edad, participó también en su rescate y ahora es uno de sus vigilantes, campesino de toda la vida, se dedica a la siembra de chile dulce y “xcatic” en su parcela y con la mirada en el pasado recuerda cuando la antigua noria brindaba su vital líquido a la población.

Con orgullo la ve limpia y restaurada, mientras un grupo de chiquillos intenta asomarse al borde para ver el fondo que, según los arquitectos, llega a 60 metros al agua y a 80 a su lecho o fondo.

El arqueólogo José Guadalupe Huchim Herrera explica que en ese entonces no todos tenían los recursos para construir un pozo en sus patios y el gobierno construía las norias de las que se extraía el agua para la población, lo cual se hacía a través de unos caballos que al dar vueltas movían el sistema hidráulico que abastecía el líquido y a través de unos canales llegaba a los depósitos de donde los pobladores lo tomaban en sus recipientes.

“El costo era un puñado de maíz para alimentar a los caballos”, indicó el arqueólogo.

Los oratorios, la noria y la imagen urbana del centro histórico de la comunidad se suman al Museo de las Momias, a la parroquia de San Mateo y a los reconocidos sitios arqueológicos de Uxmal, Kabah, Nohpat, Xcoh y Mulchic, pertenecientes todos ellos a la denominada región Puuc, para acrecentar su riqueza y patrimonio histórico, y convertirse en una importante opción para los turistas que visitan Yucatán.- Luis Iván Alpuche Escalante




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