Proponen estancias para adultos mayores

Vecino de San Sebastián conoce al diputado Francisco Torres y le relata que él es un ejemplo de que “la vida da muchas vueltas”

El diputado Francisco Torres Rivas saluda a vecinos de San Sebastián

El diputado Francisco Torres Rivas saluda a vecinos de San Sebastián

En sus recorridos por la ciudad, el diputado Francisco Torres Rivas ha percibido las muchas necesidades de los adultos mayores, que pasan dificultades para sobrevivir y afrontan la soledad.

En todos los rumbos de Mérida existen personas de la tercera edad ávidas de ser útiles, o al menos escuchadas –indicó-, de modo que es importante crear espacios para ellas, que lo han dado todo.

El legislador propone abrir estancias en cada colonia donde puedan acudir a entretenerse con juegos de mesa; tener una plática, un poco de compañía, aprender un oficio e incluso ejercitarse.

Como Ayuntamiento esto puede ser realidad, pues el Municipio tiene las facultades y posibilidades para hacerlo.

Es muy necesario para nuestros adultos mayores abrirles espacios, ya que muchos de ellos viven en situación de abandono y sin posibilidades de empleo.

Don Luis Ojeda Cortés, vecino de San Sebastián, tiene 74 años de edad y es un ejemplo que nadie tiene asegurado el futuro. “La vida da muchas vueltas”, advierte.

El padre de don Luis, Enrique Ojeda Serra, tenía un próspero negocio sobre la calle 59 entre 60 y 62: “Servicio Ojeda”, especializado en la reparación y mantenimiento de máquinas de escribir.

Muy joven aprendió don Luis el oficio y tenía esperanzas de crecimiento. Sin embargo, la modernidad fue reemplazando estos equipos de oficina por computadoras y el negocio desapareció.

Hoy en día casi nadie posee una máquina de escribir y requiere de sus servicios calificados, que oferta en una modesta habitación en la calle 73 por 76 y 78. Asegura que es capaz de reparar casi cualquier equipo.

El diputado Torres Rivas conoció a don Luis por azares del destino. Llevó una despensa a la señora María del Rosario Rosado González, quien vive en la misma calle de San Sebastián, cuando el vecino salió al paso para saludarlo.

“¿Usted es Panchito, verdad?”, le preguntó. “Me da gusto verle por aquí”.

Don Luis está bien informado del acontecer y de los actores políticos. Lee todos los periódicos, que recaba en el vecindario, uno por uno y luego los vende.

Torres Rivas intercambió unas palabras con él y éste lo invitó a pasar a su modesta vivienda, donde le enseñó una pila de diarios que intentaba vender para tener un poco de dinero.

Separado desde hace 12 años, vive solo y sin ingresos económicos. Relató que los vecinos le regalan los periódicos y ya había reunido una buena cantidad. Pero ahora tenía un problema: cómo llevarlos hasta una recicladora cercana a la avenida Itzaes, en el rumbo de Mulsay.

“Tengo días dándole vueltas al asunto –le dijo a “Panchito” Torres-. Hoy me levanté pensando cómo le voy a hacer para llevarlos a la recicladora. Y mira: estás aquí”.

“Sé que ayudas a la gente y sólo te pido una cosa: cuando puedas consígueme una camioneta para poder llevarlos, es aquí cerquita”.

Torres Rivas le respondió: “Para qué esperar”. De inmediato dio instrucciones a sus colaboradores, que trajeron el vehículo del diputado, y enseguida 230 kilos de papel ya estaban en la parte posterior de la pick up de “Panchito”.

El anciano, feliz, subió de un brinco a la camioneta mientras se esmeraba en dar las gracias al diputado. Torres Rivas le dijo que es al revés: él agradecía a Dios que todos los días se presente la oportunidad de ayudar.

En la planta de acopio, mientras don Luis cobraba en la ventanilla el producto de su esfuerzo (un peso por kilo), el legislador escuchó a los empleados del lugar, que le plantearon las necesidades de la ciudad y la confianza que la gente tiene depositada en él para ir acabando con los problemas.- (Boletín de prensa)

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