"Maestra, no quieren aceptar el anuncio..."

“Maestra, no quieren aceptar el anuncio…”

Ligia Beatriz García Quen sólo cumplía órdenes

Ligia Beatriz García, la mujer que desató el caso del desplegado, cuando fue acusada de robo

Se sabe poco de Ligia Beatriz García Quen, la mujer que acudió al Diario para contratar un desplegado contra el diputado panista Raúl Paz Alonzo supuestamente en nombre de madres de familia del poniente de la ciudad indignadas porque el legislador se niega a aclarar si estuvo o no en un festejo con bailarinas de “tabledance”.

Lo del remitido no era cosa suya, según le dijo a gritos a la ejecutiva de ventas que la atendió… sólo hacía una diligencia, cumplía un encargo. “Maestra, es una calamidad, no nos quieren aceptar el anuncio”, le indicó a una persona que le llamó a su teléfono celular, cuyo número, por cierto, no quiso dejar como referencia.

Poco se sabe de doña Betty, incluso entre sus vecinas del fraccionamiento Vergel II, en el poniente de la ciudad. “Trabaja en el gobierno del Estado, la verdad no sé qué hace, pero todo el día está fuera de su casa. Sale muy temprano, regresa un rato al mediodía y con la misma se vuelve a ir, hasta muy tarde”, comenta una joven.

“La señora que vive en esta casa distribuye nuestros productos”, informa un coordinador de venta de Fuller que llama a la puerta sin éxito.

“Como trabaja en el gobierno, es difícil encontrarla”, agrega con fastidio mientras arroja un catálogo entre los barrotes de la reja, palomea el nombre de doña Betty en su lista y se aleja, quejándose del sol y del calor.

Vida modesta

Si, como dicen quienes la conocen, la señora García Quen trabaja en el gobierno del Estado, debe realizar un trabajo de rango menor. Su casa es sencilla y es muy evidente que no pasa por sus mejores tiempos. De acuerdo con la licencia de conducir vencida con que se identificó en el Diario -en la que su segundo apellido aparece como Quen-, en la misma casa vive Karina Ruiz García.

Se trató de entrevistar a doña Betty, pero no dio señales de vida en todo el día. No llegó a comer a la hora en que acostumbra, su casa está cerrada a piedra y lodo y en su teléfono una grabación indica que “el número que usted marcó está incorrecto o ha sido desconectado”.

El lado oscuro

De lo poco que se sabe de la señora Ligia Beatriz García es que estuvo en la cárcel en 2012, acusada por el empresario de la construcción Angel Roberto Itzá Sierra del robo de un millón de pesos.

Según la información que consta en los archivos del Diario, Ligia Beatriz aprovechó que era la secretaria y encargada de la administración del negocio de Itzá Sierra para transferir diversas cantidades a su propia cuenta bancaria. Cuando los auditores detectaron los desvíos, el faltante sumaba $1.070,100.

“Angel Roberto está de viaje y regresa en una semana”, afirma el malhumorado contador de la empresa al responder el teléfono.

“¿Qué quiere saber? Doña Betty robó mucho dinero aquí. pero ya ve, ya está en la calle. Sólo Dios sabe con quiénes se lleva”.




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