Violencia en la costa

Secuestro mutuo entre pepinerosy pescadores

Abajo, una de las lanchas de pescadores sanfelipenses que pepineros furtivos incendiaron en alta mar, frente a las costas entre San Felipe y Río Lagartos; a la derecha, hombres de mar del Oriente observan cómo quedaron las lanchas
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Abajo, una de las lanchas de pescadores sanfelipenses que pepineros furtivos incendiaron en alta mar, frente a las costas entre San Felipe y Río Lagartos; a la derecha, hombres de mar del Oriente observan cómo quedaron las lanchas
Momento en que un grupo de pescadores de San Felipe se alista para salir al rescate en alta mar de sus compañeros secuestrados por pepineros furtivos de Progreso y Dzilam de Bravo, en un nuevo hecho de violencia que tiene furiosa a la población del Oriente


SAN FELIPE.- Un nuevo choque entre pescadores de Oriente y pepineros furtivos sacó a relucir un descontento contra el gobierno del Estado.

Lanchas de lugareños y foráneos se enfrentaron en alta mar. Los primeros capturaron a cuatro buzos y los llevaron a San Felipe. Los foráneos secuestraron a seis porteños y los llevaron a un campamento.

Los alcaldes Lorenzo Briceño Cano, de San Felipe, y Elmer Contreras Tabasco, de Río Lagartos, pidieron ayuda al gobierno del Estado y les ofrecieron enviarles apoyo en helicópteros.

Las aeronaves no llegaron y los porteños se organizaron para rescatar a sus compañeros, a quienes encontraron abandonados en una playa.

Por la noche llegó un comando de la policía estatal encabezado por el comandante Luis Felipe Saidén Ojeda.

Los pescadores no los dejaron pasar y a gritos decían que la culpa es del gobierno, “por defender a un mafioso”.

Era tal la agitación, que los pescadores del Oriente tomaron el crucero de entrada a San Felipe y evitaron la entrada y salida de vehículos.

Ni el convoy de la policía estatal enviado por el gobernador Rolando Zapata Bello mermó la decisión de los porteños locales que exigían, una vez más, un alto a la pesca ilegal de pepino.

La tensión comenzó en el puerto de San Felipe alrededor de las 11 de la mañana cuando los pescadores locales recibieron el pitazo de que pepineros buceaban en el área. Los presidentes de cooperativas se trasladaron a la Capitanía de Puerto para solicitar que la Marina apoyara la vigilancia en ese momento, pero como recibieron una negativa, pescadores de San Felipe y Río Lagartos se unieron y salieron a alta mar, donde comenzó el primer enfrentamiento.

En el choque, los pepineros furtivos, en su mayoría de Progreso y de Dzilam de Bravo, a bordo de lanchas de 200 y 300 caballos de fuerza atraparon a seis sanfelipenses e incendiaron sus lanchas.

Los pepineros se llevaron como rehenes a Eduardo García, los hermanos Manuel y Felipe Correa Acevedo, Rudencio Erosa Marrufo, Rafael Figueroa Coral y Gilberto Dzul Och. En tanto, los porteños se enfrentaron a otro grupo de furtivos y retuvieron, a punta de amenazas, a José Antonio Pool Pool, de 27 años; Marcos Jiménez Antonio, de 40, y Juan Gabriel Noh Duarte y Francisco Cruz Rivero, ambos de 36, quienes dijeron ser de Progreso. Su embarcación fue hundida.

Además, pese al fuerte aguacero que comenzaba a caer, unas 40 lanchas de San Felipe y Río Lagartos, cargadas con bolsas y escopetas, salieron a alta mar.

Cerca de la bocana de San Felipe los cuatro pepineros furtivos retenidos permanecían sobre dos embarcaciones, custodiados por los enojados sanfelipenses. Como los seis pescadores de San Felipe que fueron tomados como rehenes aún no aparecían, los enardecidos locales pedían que se linchara a los cuatro furtivos.

La búsqueda cesó cuando los sanfelipenses fueron hallados a unas 25 millas de San Felipe, en un lugar conocido como “Checuzán”.

Los pescadores, estropeados, dos de ellos con heridas serias, fueron abandonados ahí por sus captores.

Alrededor de las 4 de la tarde los pepineros detenidos fueron interrogados por policías estatales y, aunque al principio se negaban a hablar, tras la amenaza de la gente de lincharlos, afirmaron que era la primera vez que salían a la captura de pepino; mencionaron a una persona de nombre Rebelino, que es quien les compra el pepino, y que su jefe es una persona de nombre Gonzalo.

Además, indicaron que tienen su salcochadero cerca del faro de Dzilam de Bravo, donde están los campamentos de todos los pepineros.

Cerca de las 5 de la tarde la gente de Río Lagartos tomó el crucero y lo bloqueó con piedras, evitando la salida y entrada de vehículos. Ni los tráileres de la salinera podían pasar y unos 50 vehícu- los quedaron varados.

Cerca de las 8 de la noche, mandos de la SSP se reunieron en las oficinas de la Conapesca con los alcaldes Lorenzo Briceño Cano y Elmer Contreras Tabasco, de San Felipe y Río Lagartos, respectivamente, para buscar un acuerdo.

De acuerdo con información extraoficial de fuentes pesqueras de Progreso, dos compradores chinos que residen en la ciudad de Mérida presuntamente financian la captura furtiva de pepino de mar, especie que está en veda.

Las fuentes además relacionan a los permisionarios Gonzalo Baeza y Olsen Magaña, ambos del puerto de Progreso, como los dueños de las 30 lanchas ribereñas que poco más de 100 pepineros furtivos de este puerto y de Dzilam de Bravo usaron ayer para capturar a pescadores del Oriente después del mediodía frente a las costas de San Felipe y Río Lagartos.- G.T.V. / W.U.Ch. / S.E.C.

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