Policía en corto

Una familia que llegó de vacaciones a Mérida procedente de Cancún, Quintana Roo, se vio involucrada en un accidente de tránsito. En el cruce de la calle 60 con 63 la vagoneta en la que viajaban al parecer invadió el carril contrario y ocasionó que una motocicleta se impactara con el el automotor. Por el impacto, el motociclista cayó y resultó lesionado. El guiador de la vagoneta aseguró que no sintió el golpe y por ello no se detuvo. Los hechos fueron a las 7:30 de la mañana en la calle 63 con 60 del centro de Mérida. Los involucrados llegaron a un arreglo por estos hechos.-

Un veterano voceador fue atropellado en la calle 77 con 64 del centro de Mérida, en la esquina de La Ermita; luego del accidente, el guiador se dio a la fuga. Luego del recibir el golpe, W.P., de 88 años, se levantó y siguió su camino. Sin embargo, en la calle 60 entre 73 y 75 se sintió mal; maestros de la escuela “Gonzalo Cámara Zavala” le prestaron ayuda y llamaron a la Cruz Roja. En minutos paramédicos de la institución llegaron. El octogenario resultó con excoriaciones en el rostro y golpes contusos en ambas piernas. Los socorristas le indicaron que debían llevarlo a un hospital, pero él les dijo: “No puedo, tengo que trabajar”, y se negó a ser trasladado. De acuerdo con los datos, el accidente ocurrió a las 7 de la mañana; el afectado explicó que caminaba por el parque de La Ermita cuando en el cruce peatonal comenzó a cruzar empujando su diablito, pues había llevado un paquete de periódicos; un auto de color blanco lo atropelló y su guiador huyó con todo y vehículo; entonces se levantó y se sentó unos minutos. Sangraba de la cara. Comenzó a caminar, llegó a la calle 60 y enfiló rumbo al Norte, pero en la calle 60 entre 73 y 75 se sintió mal y fue auxiliado por profesores de la citada escuela. Apenas podía caminar. Al lugar arribaron paramédicos de la Cruz Roja. Indicó que no quería que lo trasladaran al hospital, porque tenía que trabajar y no tenía dinero para pagar. “Ni modos quedaré a la bendición de Dios”. Se levantó, tomó su diablito y siguió su camino. “Al rato no se va a poder mover del dolor”, le indicaron los socorristas. Agentes de la SSP, tomaron conocimiento, sin embargo, indicaron que no se podía hacer nada debido a que no se percató de mayores detalles para iniciar una búsqueda.-




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