Emotiva reunión con las familias

Los más felices en la ceremonia, los hijos de conscriptos

1 / 2


Estefan Otoniel Cerón Ceballos con su esposa Clarisa Osorio y la hija de ambos, Ana Darinka, posan para la lente del Diario al término de la ceremonia de bienvenida del 2o. Escalón de la 10a. Compañía
Henry Albornoz Criollo abraza a u hija Gretchell Albornoz Aguilar


“Papá, papá, te amo”, gritó la pequeña Ana Darinka al ver a su padre Estefan Otoniel Cerón Ceballos, en la ceremonia de bienvenida al 2o. Escalón de la 10a. Compañía del Servicio Militar Nacional, efectuada en las instalaciones del VII Batallón de Ingenieros de Combate de la X Región Militar.

La pequeña, acostumbrada a su padre, no lo veía desde el pasado domingo, cuando Estefan ingresó a las instalaciones castrenses para cumplir, junto con otros 95 compañeros de los tres estados de la Península, con su Servicio Militar Nacional.

El rostro de Clarisa Osorio, esposa de Estefan y madre de Ana Darinka, también reflejaba la emoción y el orgullo de ver a su cónyuge enfundado en su uniforme café.

“La vida militar es muy dura, pero todo sacrificio tiene su recompensa y ésta viene en los valores, la disciplina y los principios que nos inculcan, que nos harán ser mejores personas y amar más a nuestras familias y a nuestra patria”, señaló el joven conscripto de 26 años de edad y originario de Mérida.

Por lo pronto, por ser sábado de descanso, la pequeña Darinka ya había decidido a dónde ir y cuando se lo preguntaron de inmediato dijo: “Al Centenario”.

Otra pequeña que estuvo feliz de tener a su papá en brazos fue Gretchell Albornoz Aguilar, de cinco años de edad.

Ella, al verlo venir, se soltó de los brazos de su abuela Yolanda Criollo Tec y fue directo a los de su padre Henry Albornoz Criollo, de 25 años de edad.

Henry También es de Mérida y opina que la labor de las fuerzas armadas es de suma importancia para el país y por eso se siente orgulloso de estar bajo su instrucción.

El joven dice que le gustaría seguir la carrera militar y estudiar algo dentro de las fuerzas armadas del país, aunque a su pareja, Yanely Cabrera Cauich, no se le ve muy convencida.

Alfredo Guadalupe Camacho Cureño, de 18 años de edad, fue otro de los conscriptos a quienes ayer se les dio de manera oficial la bienvenida a zona militar.- L.I.A.E.




Volver arriba