Policía en corto

Yaser Armando Lira Kantún, Rafael Gómez Hernández y  Reyes Ricardo Can Sulub

Tres mujeres coinciden en que sus esposos fueron sacados de sus casas en “Cerrito” de Kanasín, y luego la Fiscalía General los acusa de tener en su poder artículos robados que en ese momento iban a empeñar. Aunque en ese municipio se aplican los juicios orales, los acusados fueron trasladados a esta ciudad, donde aún se aplica la “presunción de culpabilidad” y se favorece más a la acusación. El argumento de consignarlo a un juzgado penal y no oral es que los inculpados fueron aprehendidos en Mérida. Las tres esposas inconformes con la detención, en horas de la madrugada del martes, son Maribel Sulub Ek, esposa de Yaser Armando Lira Kantún; María Graciela Hernández González, de Rafael Gómez Hernández, y Marta López García, de Reyes Ricardo Can Sulub. Las señoras, sus esposos y sus ocho hijos fueron detenidas, en horas de la madrugada del martes.

“Nos liberaron a las nueve, nos amenazaron de quitarnos a nuestros hijos, nos robaron (dinero y alhajas que tenían en sus casas), eran policías encapuchados”, manifestó la señora Maribel Sulub. “Se llevaron mi dinero, mi licuadora y celular”, terció la señora Marta López. A las puertas del Juzgado 2o. Penal, donde sus esposos declaraban en fase preparatoria, las inconformes detallaron cómo sus hijos fueron despertados por los encapuchados y trasladados en patrullas a la Fiscalía General. La dependencia también consignó a Lizandro Efraín Borges Pech. A todos los acusó de robar artículos de línea blanca y otros enseres domésticos. El robo fue el 24, según esa dependencia, en Campeche, pero la detención el martes, cuando supuestamente los inculpados viajaban en un automóvil con objetos que empeñarían. También los acusan de portar una pistola y navajas.

Acusado de abusar sexualmente de su “nieta” en un automóvil, José Ariel Sauri Canché negó los cargos en declaración que rindió en el Juzgado 1o. Penal. “Cuando me vieron los policías iba a orinar, por eso vieron mi ropa desarreglada”, manifestó el acusado. De acuerdo con la denuncia de la madre de la menor y un reporte de la SSP, el acusado, de 67 años, fue por su “nieta”, a quien llevó a dar un paseo en automóvil. En el Fraccionamiento Del Parque se detuvieron y el anciano habría intentado ultrajar a la menor, pero sólo cometió abusos deshonestos. Los policías se percataron del vehículo estacionado y en su interior a “una persona inclinada”, por lo que se detuvieron y cuestionaron a Sauri Canché, quien tiene su domicilio en Jardines del Norte y en apariencia la víctima no es pariente consanguíneo suyo, al menos los apellidos del acusado y sus denunciantes no coinciden. La detención fue en el Fraccionamiento Del Parque la noche del lunes. El relato de la menor es que le habrían tocado algunas partes de su cuerpo. En otras ocasiones habría otros ataques similares. El acusado negó los hechos, relató lo ocurrido cuando fue visto por policias y pidió le fijen una fianza.

Dos detenidos porque presuntamente provocaron sendos abortos recuperaron su libertad en medio de criterios distintos en los juzgados penales. Una detenida pagó los $5,000 de fianza que le fijó el Juzgado 2o. Penal, en tanto que un inculpado $30,000 y el perdón de cercanos parientes al no poder pagar $1.300,000 que le exigió el Juzgado 6o. Penal por su libertad. Los casos son similares, con la diferencia de que la detenida, Nidia Gabriela Mena Estrella, es la única que se provocó un aborto, en tanto que Víctor Javier Ramírez Barbosa sólo ayudó a su amasia a hacerlo. Los abuelos maternos y paternos comparecieron para darse por “reparados del daño”, a fin de que el detenido no pague la millonaria cantidad que se le fijó y que se considera es aplicable a los casos de homicidio. Los abortos se registraron con unas horas de diferencia y en ambos casos las mujeres fueron atendidas en un hospital de la ciudad porque presentaban hemorragias. Se les practicó un legrado para sacarlas del peligro que alcanzaron luego de ingerir o introducirse pastillas de venta libre. Un caso se presentó en la Nueva Mulsay y otro en la Dolores Otero.




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