Policía en corto

César Rodríguez Lara, el "encajuelador", ahora cambió su versión de los hechos

El motociclista Jesús Alberto Coneján Vázquez, quien se debate entre la vida y muerte, prácticamente perforó una camioneta Urvan habilitada como taxi en un choque, en la avenida Internacional. El golpe fue por alcance y por la velocidad se abrió un hueco en la parte posterior de la camioneta, cuyo chofer, Manuel Jesús Echeverría Canché, se detuvo para subir pasajeros. Coneján Vázquez terminó cerca del chofer, ante el asombro de los pasajeros. En ese lugar fue rescatado y llevado al hospital O’Horán, donde está sin sentido y con respiración artificial.-

Por segunda ocasión en menos de un año, Irving Isaí Puerto Ramírez, supuesto líder de una banda del sur de la ciudad, negó que hubiera cometido un delito. Apenas en septiembre fue absuelto de un robo que le atribuyeron. De nuevo la SSP lo detuvo, junto con Aldo Medina Rivera, acusados de asaltar a Aldrin Cristóbal Aguilar Puc y a María Guadalupe Pérez Pool, en Chenkú. En el Juzgado 3o., tribunal que lo absolvió en septiembre, los inculpados negaron el robo y dijeron que un menor tuvo problemas con los denunciantes.-

“Estaba repartiendo pizzas cuando me detuvieron”, dijo Edgar Alberto Solís Ramírez, acusado de robar varias motocicletas en Progreso. “Yo estaba en mi casa, me sacaron por la fuerza”, dijo por su parte, Angel Ramírez Gutiérrez. Ambos fueron detenidos por la Policía Municipal de ese lugar, ya que presuntamente tenían en su poder varias motocicletas y numerosas piezas de ese tipo de vehículos. La policía habría descubierto las piezas por el rumbo del “Canal”, hizo algunas pesquisas y detuvo a los inculpados cuando tenía en su poder una motocicleta hurtada. En el Juzgado 6o. Penal, los acusados negaron la versión de los policías y dijeron que fueron torturados. “La moto que me quitaron es mía”, dijo Solís Ramírez. Por otro lado, en el Juzgado 1o. Penal comparecieron varios litigantes acusados de diversos delitos. Los litigantes comparecieron previo amparo que solicitaron para no ser detenidos. Tienen derecho a fianza.-

Un giro registró ayer el homicidio que se atribuye a César Rodríguez Lara, presunto encajuelador de un jardinero: “No maté, compré un cuerpo, de un desconocido, de esos que nunca son reclamados por sus parientes. Lo hice para cobrar seguros de vida; me lo vendieron en la Procuraduría”, agregó el detenido, en una audiencia que sostuvo en el Juzgado 2o. de Ejecución de Sanciones. La audiencia, presidida por la jueza Silvia Estrada Gamboa, fue en el Juzgado 6o. Penal, ya que la funcionaria no dispone de cubículos que comuniquen directamente con el Cereso, donde Rodríguez Lara está preso desde hace 15 años.

La licenciada Silvia Estrada pidió que esas declaraciones no se sigan haciendo, ya que no era motivo de la audiencia. La diligencia, resaltó, fue para escuchar a las partes sobre los beneficios que el encajuelador pidió a fin de ser liberado antes de los 25 años de prisión que purga. Hubo discusiones entre el defensor Antonio Ongay Lara y un representante de la Fiscalía, pero finalmente se hizo lo ordenado por la juzgadora. Se inscribió en el acta de la reunión las primeras declaraciones de Rodríguez Lara, quien reveló que un alto funcionario, ya fallecido, fue quien le “vendió el cuerpo” para hacerlo pasar como suyo y su esposa cobre seguros de vida, lo que, según el defensor, se hizo.

El sentenciado y su defensa insistirán en la versión del “cuerpo comprado” ya que, señaló el litigante, se trata de una persona desconocida que fue encontrada sin vida en la calle y cuyo cuerpo no se reclamó. Incluso dijo que hay pruebas que demuestran que el cuerpo estaba “congelado” cuando fue puesto en la cajuela de Rodríguez Lara. La versión oficial es que Rodríguez Lara ultimó al jardinero José Luis Cauich y luego lo metió en la cajuela del automóvil del inculpado. Cuando a fines de la década de los 90 Rodríguez Lara fue condenado, expresó que se limitó a conseguir un acta de nacimiento falso y “otros hicieron todo”, sin que hubiera matado a alguien. Esta nueva revelación la hace 15 años después, luego de perder amparo y no tener más recursos que la reducción de sentencia, como solicitó.-




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