Pánico en alta mar

Restos del yate “Carioca” que permanece atracado en la escollera del puerto de abrigo de Chuburná

Crónica del rescate de una lancha de recreo siniestrada

El yate “Carioca”, que se encuentra atracado en la escollera del puerto de abrigo de Chuburná, se incendió anteayer domingo en alta mar durante un paseo que realizaban integrantes de una familia y sus amistades, frente a las costas de esa comisaría progreseña.

La familia Esquivel Barrera, sus acompañantes y la tripulación (capitán y ayudante), que en total sumaban tres niños, tres mujeres y cuatro varones, pasaron minutos de angustia en la nave de recreo, mientras esperaban ser rescatados, y de hecho apenas vieron aproximarse a las lanchas de pescadores y turistas náuticos que acudieron en su ayuda, se lanzaron al agua con sus chalecos salvavidas.

Los náufragos fueron llevados poco después al puerto de abrigo de Chuburná y luego, en la lancha de recreo “Shark”, los trasladaron al de Yucalpetén, de donde habían zarpado. Ninguno de ellos resultó lesionado, y pese a que las mujeres sufrieron crisis nerviosas, todo quedó en un susto.

El yate, de 40 pies de eslora y un valor de $1.5 millones, se quemó casi por completo, al parecer por un cortocircuito y una falla en el compartimento de máquinas.

El yate zarpó el domingo las 11 de la mañana de la marina “Tortugas”, rumbo al Poniente y con destino a las costas de Chuburná, al mando del capitán Pedro Miguel Flores “Chicharras” y su ayudante Jorge Alberto Chávez.

Viajaban el dueño de la nave, Javier Antonio Esquivel Millet; su esposa, Vanessa Barrera Novelo, sus dos hijos y otro niño invitado. También estaban Ermilo Barrera Jure y su esposa Noemí Novelo Rosado, suegros del propietario del yate, y una amiga de Vanessa Barrera.

El yate, que está asegurado, es de la marca Tiara, modelo 1996, de fibra de vidrio. Tiene dos motores diésel estacionarios de 360 caballos de fuerza, así que no corría el riesgo de explosión porque no llevaba gasolina.
Minutos antes del mediodía, el capitán del yate y su propietario observaron que del compartimento de máquinas salía humo, así que abrieron la escotilla y se percataron del fuego.

De inmediato dieron instrucciones a todos para que se colocaran sus chalecos salvavidas y se dirigieron a la proa, a donde el fuego aún no llegaba. El capitán lanzó un S.O.S por el canal 16.

De inmediato la Capitanía de Puerto y la Secretaría de Seguridad Pública enviaron una lancha de rescate.
Al menos dos naves de recreo que estaban cerca enfilaron para ayudar a los tripulantes. Lanchas pesqueras también llegaron. Los tripulantes del “Carioca” se arrojaron al mar cuando las lanchas de rescate se acercaron y poco después las abordaron.

El Capitán Regional de Puertos, Bernardo Crespo Silva, dio instrucciones al delegado de la Capitanía de Chuburná, Juan Carlos Domínguez Carvajal, para que se encargara de rescatar la nave incendiada y trasladarla a puerto.

En tanto el yate se quemaba, una lancha de pescadores propiedad de Rolando Tzab, en la que viajó el capitán Domínguez Carvajal, remolcó al “Carioca” hasta las escolleras de Chuburná, donde ya estaban los bomberos. La embarcación fue pérdida total.— G.T.V.

 

 

Yate Incendio
Pescadores rescatan a los náufragos
Pescadores de Chuburná se llevaron gran susto cuando, luego de regresar de un día de pesca, preparaban sus lanchas para irse a casa y vieron densa humareda frente al puerto de abrigo y parte de una embarcación que sobresalía de entre las llamas.

Los pescadores Aarón Palomar, Juan Carlos Ek Chalé, Ricardo Ek Chalé, Salatiel Uicab Espadas, Luis Palomar y Moisés Palomar abordaron la lancha “Mirelli” y enfilaron a toda la potencia hasta el yate “Carioca”.
En la lancha “Angelito” los pescadores Miguel Gómez, Ismael Tzab, Omar Sosa Tzab y Ricardo Uicab también zarparon para prestar ayuda. Otros pescadores fueron en busca de combustible para sus motores y también salieron para ayudar.

Salatiel Uicab relató que cuando llegaron al sitio donde estaba el incendio, vieron a los tripulantes en el mar y los rescataron.

Miguel Gómez dijo que cuando llegaron, vieron a tres mujeres agarradas a una boya, así que las auxiliaron y ayudaron a subir a la lancha “Mirelli”.

Entre los náufragos había niños, quienes estaban asustados y temblaban, pero estaban protegidos con los chalecos, mientras el yate era consumido por el fuego.




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