No se heredó capital social

Conclusiones sobre el empresariado local y su evolución

Luis Ramírez Carrillo, investigador de la Uady, en entrevista con el Diario

Después de la Revolución de 1910, el empresariado de la Península de Yucatán experimentó situaciones que le dieron un giro completo.

Es una de las conclusiones de Luis Ramírez Carrillo, investigador de la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales de la Uady, plasmadas en una entrevista que concedió a este periódico con motivo de la presentación de su libro “Empresarios y regiones de México”.

El 14, 15 y 20 de noviembre publicamos partes de la plática con el doctor Ramírez. Con la entrega de hoy finalizamos.

Al hablar de los hechos posteriores a la Revolución, el investigador indicó que en Monterrey, por ejemplo, no hubo ruptura de la redes sociales del empresariado. Se dejó, en síntesis, un capital social.

En Yucatán, por el contrario, hubo ruptura de las élites henequeneras y no hubo una actividad alterna que permitiera una reincorporación a la senda económica, no obstante que los yucatecos fueron impulsores de su propia tecnología.

Al no haber continuidad, lo cual se agravó con la Gran Depresión de 1929, Yucatán no tuvo dinamismo. Luego vino medio siglo en el cual se redefinió el futuro de esta región. El Estado intervino en las políticas económicas, pero Yucatán no participó. Así, el empresario empezó a depender de los negocios del gobierno.

La situación dio un viraje con el TLC, que impuso retos, pero también la evolución del empresariado local.- A.N.E.

Empresarios | Opinión

Luis Ramírez subraya que la diferencia en el impacto de las empresas no es individual.

Nada voluntario

“No son cuestiones de carácter voluntario. No se trata de que capacitando a los empresarios, educándolos o creando una nueva generación empresarial vayamos a generar grandes empresas”, dice el investigador.

Las condiciones

Las condiciones estructurales y las instituciones políticas marcan la diferencia, apunta.




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