No había ninguna evidencia de robo

Al parecer ultimó a su esposa y luego se suicidó

Un policía prepara el auto de Julio César Castro Alejos, estacionado a la puerta de la casa

La muerte de Julio César Castro Alejos, de 38 años, y de su esposa Gemma Guadalupe Pech Castillo, de 28, generó especulaciones entre los vecinos que se acercaron a la casa de la pareja al enterarse de lo ocurrido.

De acuerdo con las versiones recabadas, ayer al mediodía, después de varios intentos infructuosos para localizar a la pareja, familiares de Julio César acudieron a la casa; al ver que nadie abría, pese a que el auto de Julio César estaba en el lugar, llamaron a un cerrajero, quien abrió la puerta.

Al ingresar a la casa hallaron en una de las recámaras de la misma los cadáveres de la pareja, en sendos charcos de sangre.

De inmediato dieron aviso a la policía, que montó una operación en la zona.

De acuerdo con la Fiscalía, en la casa se hallaron huellas de una riña entre los cónyuges. Además, no había evidencias de que se tratara de un robo y la casa estaba cerrada con llave por dentro.

Según una versión de lo ocurrido, el joven habría ultimado a su esposa y luego se habría quitado la vida.

Pese a que algunos vecinos manifestaron que era una pareja tranquila, según la Fiscalía, familiares aseguraron que tenían severos conflictos desde hacía algún tiempo.

Trascendió que Julio César Castro trabajaba en el Servicio de Administración Tributaria, además de que daba clase en varias escuelas, entre ellas la Universidad Patria, y era académico de la Facultad de Economía de la Uady.

-Trabajaba mucho para darle una buena vida a su familia, aunque no vivían con lujos -señaló un vecino.

El ahora occiso era además músico, tocaba el bajo y aficionado al rock, género musical que tocaba con un grupo llamado “Up the irons”.

La esposa, según versiones de los que la conocían, estaba contenta ya que hacía un mes que consiguió trabajo de “chef” en el hotel Victoria, situado en el Paseo de Montejo.- Roberto García Hidalgo




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