No se cuida el agua en Yucatán

Imagen del cenote Ik Kil en Chichen Itzá, Yucatán.- (Foto: www.bancodeimagenesgratis.com)

Imagen del cenote Ik Kil en Chichen Itzá, Yucatán.- (Foto: www.bancodeimagenesgratis.com)

MÉRIDA, Yucatán (NOTIMEX).- Las abundantes reservas de agua dulce que presenta la cuenca Península de Yucatán han generado una falsa idea de que se mantienen sin problemas, cuando es amenazada por la contaminación y la sobreexplotación.

 La responsable del Espacio de la Cultura del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), Verónica Franco Toriz, señaló que la ausencia de procesos de sequía en la región peninsular tan drásticos como sucede en el centro y norte del país ha creado un escaso interés por el cuidado del vital líquido.

 En entrevista, manifestó estar en contra de la idea de que ‘nunca nos va a faltar agua, razón por la cual no la cuidamos, no la valoramos y existe un exceso en su explotación para actividades agropecuarias y recreativas, como la ganadería o su uso en piscinas domésticas’.

 Tenemos que enseñar a la gente la necesidad de cuidar el agua, de evitar su contaminación; cuando se hace un mal uso de los agroquímicos, cuando se filtran las fosas sépticas, incluso cuando eliminamos la cubierta vegetal y afectamos los ciclos de recarga del agua.

 Recordó que por la naturaleza del suelo de Yucatán, cárstico, existe infiltración y movimiento continúo de agua dulce, ello mediante los cenotes o ríos subterráneos, los cuales son contaminados por muchas personas.

 ‘Hablamos de un suelo muy permeable que permite la infiltración de todo tipo de sustancias, pues si bien facilita la recarga del acuífero, sus oquedades y fisuras también lo hacen de contaminantes que pasan al manto freático y desembocará al mar’, explicó.
 Una de las cosas que hay que enseñar a las personas, es que no toda el agua que existe en su subsuelo es dulce.

 Hay una cuenca o lente de agua dulce, pero enseguida tenemos salada, cuando ésta empieza a ocupar los espacios que deja la dulce inicia la intrusión salina.

 Por ello, la necesidad de enseñar a la población cuál es el comportamiento del acuífero y qué tan vulnerable es a la contaminación superficial y sobre todo a la sobreexplotación, así como su mal uso, resaltó.

 La investigadora expuso que uno de los conceptos más importantes sería el rescate de los valores que la cultura de los antiguos mayas tenía del agua, la cual la consideraban sagrada, por ello los cenotes eran sitios divinos en los que se conectaba el inframundo con la vida.

 Consideró que esta falta de cultura del cuidado del agua nos lleva a someter al acuífero a una sobreexplotación, si bien tenemos que recuperar el carácter recreativo de las piscinas, también aprender a cuidar el líquido, educar a nuestros hijos en su cuidado.
 Un ejemplo, explicó, es Canadá que una vez que se llena una piscina no se puede vaciar, incluso los propios vecinos actúan como vigilantes ciudadanos que denuncian este tipo de acciones, que llevan a sanciones como multas.

 A nivel legislativo o de gobierno, se han dado esfuerzos a favor del cuidado del agua; sin embargo, los cambios más importantes son en lo individual, que nos hagan sensibles a los problemas de la comunidad, pero también de nuestras generaciones futuras, aseguró.

 Apuntó que el espacio de la cultura del agua en el CICY, es el único en su tipo a nivel nacional, dado que se encuentra en un centro de investigación público, y que a diferencia de los demás que existen –tres mil en el país, 70 en Yucatán- su operación no dependen de los gobiernos municipales, lo que permite dar continuidad a su acción.

 En este sitio, se enseña a menores de las escuelas locales a conocer procesos como la formación del anillo de cenotes a causa de la caída de un meteorito en la zona; los ciclos de recarga del agua; lo tipos de cenotes, la importancia de la cubierta vegetal y sus servicios ambientales, cómo cuidar el agua, entre otros.- (Por Juan Matú)

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