"Me dieron ganas de vivir"

“Me dieron ganas de vivir”

A tres años, don "Huayo" está más activo que nunca

José Eduardo Loría Paredes, "Huayo", en su taller en la colonia Vicente Solís, donde labora incansablemente

Me voy a morir, pero con mi pie, repitió el zapatero José Eduardo Loría Paredes, popularmente conocido como “Huayo”, cuando los doctores del Hospital O’Horán le informaron que le amputarían su segunda pierna a causa de la diabetes.

Se resistía a la pérdida de ambas extremidades porque, según dice, quedaría inútil porque no volvería a caminar. Pero a tres años de la mutilación de ambas piernas por gangrena ocasionada por la diabetes, el zapatero está más activo en su taller, tiene numerosos clientes y goza de una nueva vida porque superó sus problemas de alcoholismo y afición a la baraja.

Loría Paredes, de 67 años, vivió la crueldad del castigo paterno, cayó en lo más bajo por su alcoholismo y perdió sus dos piernas a causa de la diabetes, como informamos ayer. Sin embargo, el apoyo moral de su pareja, Nery Salazar Manzano, el apoyo económico de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y su ingreso a un grupo de Alcohólicos Anónimos lo sacaron del atolladero y de su rumbo torcido.

“Huayo” dice que nunca atendió su diabetes ni acudía al doctor. Al contrario, continuó su vida de alcohólico y bebió alcohol, “de $7 la botella”, combinado con agua potable y limón.

Un día, de hace tres años, pisó un clavo en su taller y como no lo atendió ningún médico sufrió fuerte infección, lo que derivó en la mutilación de la pierna derecha. Al año de la primera pérdida de la pierna, un dedo del pie de su pierna izquierda se engangrenó y los doctores del O’Horán le informaron que debían cortarle la otra pierna para que viviera.

“Les dije a los doctores que me quería morir, pero con mi pie”, recordó. “Mi hija y mi señora lloraron y me pidieron que dejara que la cortaran, que sí iba a poder vivir sin pies como lo hacen otras personas”.

Relata que sin sus dos piernas todo se le dificultó. No podía hacer nada. Se sentía inútil y es cuando pensó en ahorcarse.

Ante la falta de trabajo y dinero, su pareja Nery Salazar gestionó en el Palacio de Gobierno una cita en la audiencia pública que realizaba la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco.

Su entrevista con la gobernadora le abrió la puerta de la esperanza porque el mismo día de la audiencia recibió $10,000 en efectivo para la compra de materiales para su taller de zapatería.

“Me acuerdo que la gobernadora me dijo que no me daría un cheque porque tendría dificultades para ir a cambiarlo. Le habló a una persona y le ordenó que fuera al cajón de su oficina y me diera diez mil pesos en efectivo”, señaló. “Le pregunté cómo se lo iba a devolver y me dijo que no le debía nada”.

Ivonne Ortega también le ofreció de regalo una silla de ruedas, dos piernas de prótesis que no usa porque se le dificulta trabajar y una moto adaptada que le sirve para viajar de su casa al taller, a sus sesiones del grupo A.A. y para ir a cualquier lado de la ciudad.

“Apenas salí de la audiencia pública con el dinero me fui con mi señora a comprar hule, pintura, herramientas y material para reabrir mi taller de reparación de zapatos”, relató. “Cuando recibí ese apoyo de la gobernadora me dieron ganas de vivir, de trabajar y seguir en A.A.- Joaquín Chan Caamal

En síntesis

Diabetes. Huayo enfermó de diabetes hace 13 años cuando tenía una vida desenfrenada y fue encarcelado en dos ocasiones por vender licor en forma clandestina. Pese a su enfermedad no acudía al doctor para su control.

Tocó fondo. Recordó que su ahora padrino en el grupo A.A., Antonio Calderón, siempre lo invitaba a las sesiones, pero se resistía porque no creía en esa terapia. Un día cuando estaba borracho y tirado en la calle reflexionó. Recordó todas las joyas que poseía: el dinero que ganaba como zapatero y las dos familias que tenía. Entonces fue en busca de su amigo zapatero y le pidió que lo ayudara.

Rehabilitación. Su pareja Nery también era alcohólica. Hoy los dos están rehabilitados.




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