Los mayas: un tiempo sin fin

La exposición en Palacio Nacional es la más importante de los últimos años sobre la milenaria cultura.- Exhibe piezas inéditas de un gran valor estético

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"Mayas: revelación de un tiempo sin fin" se puede visitar de martes a domingo en Palacio Nacional, de 9 a 18 horas
A la izquierda, ladrillo con figura de cocodrilo; arriba, el "Adolescente de Cumpich", y a la derecha, "Diosa desollada"


 

No es necesaria mucha antropología para disfrutar a plenitud la exposición “Mayas: revelación de un tiempo sin fin”, una muestra única y excepcional, la más importante de las últimas décadas sobre esa fascinante y misteriosa cultura.

Basta con recorrer lentamente la galería del Palacio Nacional -en el corazón de la capital del país- para sentir cómo una a una las 535 piezas, todas de un valor extraordinario, suscitan en el espíritu un vuelo hacia lo inmaterial pero internamente perceptible.

Se agradecen las placas que acompañan las obras y que aportan datos y conjeturas para “entender” la magnitud arqueológica de la muestra, sus importantísimas significaciones y sus innegables aportaciones didácticas -todo lo exhibido ofrece algo de comprensión sobre lo que ha sido a lo largo de los siglos el mundo maya, su idiosincrasia, su mundo religioso, su visión sobre la muerte y la vida, su organización político-social-; sin embargo, más que el valor simbólico de las piezas, lo que seduce es su singular belleza.

La naturaleza, expresividad, perfección técnica, originalidad de las obras llevan a la contemplación reflexiva del arte, al disfrute sensorial de la belleza. Incluso Jorge Esma Bazán, director del Gran Museo del Mundo Maya, quien conoce bien muchas de estas pieza y las ha contemplado infinidad de veces, confiesa que no puede dejar de maravillarse de nuevo ante su meticulosa perfección. “A cada paso, cada mirada percibes la dimensión artística, la sensibilidad y el talento intemporal de una de las culturas milenarias más grandes de la historia”, comenta.

Siete salas

El recorrido serpentea por siete salas cuidadosamente ambientadas.

La escenografía y la naturaleza de lo expuesto invitan a la contemplación detenida de los detalles, pero resulta imposible no demorarse más de la cuenta en algunas de las piezas, como el Tablero del Trono del Templo XXI de Palenque, una de las expresiones plásticas más excelsas del arte maya. Fue descubierto en 2002 y nunca antes había sido exhibido.

Igual de inquietante resulta “El adolescente de Cumpich”, la figura en cerámica de un joven desnudo con una soga atada al cuello, genitales hipertrofiados y expresión de éxtasis.

Por su realismo, llama la atención un ladrillo con la figura de un cocodrilo, que parece flotar en las aguas primordiales.

Es un acierto que la muestra termine con piezas elaboradas por los mayas actuales, reconocimiento de que esta gran cultura, admirada en el mundo entero, tiene a sus herederos vivos.

Una vez cumplida su etapa palaciega, la muestra viajará a Brasil, donde se ofrecerá como una de las atracciones del Mundial de Fútbol, y posteriormente a Inglaterra. Como informamos, en su regreso al país, en 2015, la colección se exhibirá en el Gran Museo del Mundo Maya. “Existe el compromiso de las máximas autoridades de la cultura del país para que así sea”, asegura Esma Bazán.- Mario S. Durán Yabur

 




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