La familia, pilar de su vida

Pese a la dura situación, diario sale por trabajo

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Alfredo Hu Noh no falta un día al Portal de Granos, desde donde ofrece sus servicios para hacer obras
Alfredo Uh Noh desde hace 38 años que trabaja como albañil


Ante el escaso trabajo en su localidad, un albañil originario de Maxcanú decidió vivir en Mérida en busca de mejores oportunidades. Gracias a su dedicación logró su propia casa, la cual habita con su familia. En ocasiones se sienta en el costado norte del Museo de la Ciudad y en el Portal de Granos para ofrecer sus servicios.

Sentado en uno de los arcos del Portal de Granos se encuentra Alfredo Hu Noh quien, al no tener trabajo desde hace una semana, asiste a este lugar en espera de que alguien lo contrate. “Cuando no sale la chamba aquí vengo para ofrecer mis servicios, a veces me contratan”, expresa, mientras se acomoda su gorra azul.

Indica que toda su vida se ha dedicado al oficio del albañilería. “Ya llevo 38 años en esto”, dice.

Es lo que su padre le enseñó. Gracias a él aprendió este oficio que le ha servido para sacar adelante a su familia y tener una casa dónde dormir, comida en la mesa y ropa. Aunque asegura que hoy día la situación está complicada ya que casi no hay trabajo, no se rinde.

Siempre camina con la mirada levantada, mirando al frente, “por mi familia”.

A sus 70 años sigue trabajando. Sus hijos le ayudan y apoyan. A pesar de que ya no viven con él, “siempre están al pendiente”.

“El trabajo de albañil es difícil, de mucha fuerza física, y estar trabajando durante el día, cuando el sol está muy fuerte, a veces me he llegado a desmayar”, comenta.

Agrega que también es un trabajo muy peligroso pues cualquier material de la construcción le puede caer encima o el polvo entrarle en los ojos. “Ya casi no veo por eso”, dice, mientras señala con su dedos sus ojos.

Recuerda que cuando empezó en este oficio sufrió varios accidentes, los materiales se le resbalaban de las manos lastimándole los pies.

A pesar de lo complicado del trabajo dice que está feliz porque gracias a eso tiene su casa y le ha dado, no en abundancia, enfatiza, “pero sí lo necesario, comida y ropa a mis hijos”.

Señala que desde pequeño ha trabajado, por lo que a través de los años ha aprendido del valor de las cosas, de lo que se necesita para tener aquellas “comodidades” para vivir. “Muchos no se dan cuenta de lo complicado que es para algunos comer, ir a la escuela, una buena salud, lo que cuesta ganar el dinero para tener acceso a estas cosas. Por eso hay que apreciar lo que se tiene y lo que se les da. Algunos hasta pasan sin comer varios días, cuando hay personas que hasta desperdician la comida, la tiran”, enfatiza.

Para Hu Noh lo más importante es y será su familia, aunque a veces no tenga trabajo porque, afirma, “cada día las cosas se ponen más negras, pero el apoyo incondicional de mi esposa e hijos siempre es lo mejor”.

Teme por la salud de los integrantes de su familia ya que por ser pobres si llegan a enfermarse gravemente no tendrían el dinero suficiente para atender la enfermedad, pero confía en que Dios los ayudará a salir adelante y no pasar por esa situación.

“Cuando me levanto agradezco al Señor que me da un día más para disfrutar de mis seres queridos y que tengo la fuerza necesaria para salir a trabajar. Con mis manos ayudo a la construcción de casas, albergues, hospitales y más.

“La vida me ha bendecido con una hermosa familia”, finaliza el alarife.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Solicita trabajo

Si alguien desea los servicios de un albañil, Alfredo Hu Noh dice que lo pueden contactar a un costado del Museo de la Ciudad, en el Centro.

Malestares

Debido a su oficio, en ocasiones sufre de dolores en las manos, aunque afirma que sólo es por unos instantes y ya luego se le pasa el dolor. Lo mismo le sucede en la espalda. Espera que no sea algo grave.

Casa propia

Hu Noh dice que a pesar de no tener en abundancia, pudo salir adelante y ayudó a sus hijos a construir sus casas, para que no tuvieran que estar pagando una renta.

Siempre trabajando

Señala que seguirá trabajando hasta que ya no pueda sostener una pala ya que esta acostumbrado a hacer algo, a estar activo.




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