Inconformidad carnavalesca
Abusos de precios, caos vial y "lucha" entre vendedores
Abusos en la renta de sillas, excesivo consumo de alcohol, proliferación de vendedores ambulantes y perjuicios a vecinos del derrotero forman la otra cara del Carnaval meridano, que ayer vivió una multitudinaria jornada durante varias horas.
En un recorrido por Paseo de Montejo y el Centro Histórico, fue común escuchar quejas por las condiciones antihigiénicas con que se venden algunos alimentos a lo largo del derrotero y las “bombas de tiempo” que representan los tanques de gas de vendedores que ocupan aceras y calles.
Los vendedores ambulantes también se quejaron por la “competencia desleal” de otros comerciantes callejeros que no pagaron sus derechos al Ayuntamiento y vendieron sin problemas sus alimentos durante los desfiles.
En el domingo carnavalesco meridano muchos vecinos aprovecharon la ocasión para ganar unos pesos de más, ya que improvisaron puestos frente a sus casas para vender kibis, tortas, tacos, empanadas, refrescos, agua y jugos.
La convivencia familiar fue otro aspecto positivo de la jornada, pues numerosas familias “acamparon” en Montejo para observar los desfiles y comer guisos que llevaron o compraron en el derrotero.
La familia Sarabia Flores, integrada por cinco personas, informó que gastarían alrededor de $600 en la compra de comida, cervezas y refrescos.
Los festejos causaron conflictos viales durante 12 horas en el centro y Montejo. Las calles se empezaron a cerrar desde las 8 y los servicios de emergencia pasaron apuros para trasladarse de un sitio a otro.- Alejandro Acevedo
páginas 11 y 12
Carnaval | Perjuicios
La ciudad quedó dividida en dos por el cierre de Paseo Montejo y céntricas calles.
Paraderos
Hubo confusión de numerosos transeúntes que requerían utilizar el transporte público, ya que a última hora se realizaron cambios de paraderos.
Caos vial
Las vías alternas habilitadas por la Policía Municipal y la SSP no fueron suficientes ayer.