Imprecisiones en las “cabañuelas” en los últimos años

Imagen de Telchac Pueblo, durante el paso del frente frío número 12, en diciembre de 2013

Imagen de Telchac Pueblo, durante el paso del frente frío número 12, en diciembre de 2013

MÉRIDA, Yucatán. (Notimex).- La presencia de frío, lluvia o demasiado sol durante los primeros 12 días del año, representan para mayas adelanto de las características climáticas que prevalecerán durante cada uno de los meses del año, registro al que denominan xook k’íin.

 Conocida también como cabañuelas, esta práctica ancestral, arraigada entre los campesinos e indígenas mayas peninsulares, tiende a mayor registro de errores en los últimos años, producto de cambios climáticos por las actividades antropogénicas como deforestación.

 Para los investigadores Fredy Poot Sosa y Bernardo Caamal Itzá, ‘la cuenta de los días’ es una práctica ancestral producto de la observación y del registro del comportamiento climático del primer mes, no como proceso de predicción como se entiende en occidente.

 De acuerdo con Caamal Itzá, investigador, escritor y divulgador maya, el registro de las condiciones climáticas es fundamental para tomar precauciones en la milpa, a fin de que siembra y cosecha no sean afectadas por exceso de lluvias, sequía u otros fenómenos naturales como ciclones.

 Aunque se habla de los primeros 12 días del año, el registro adecuado de las cabañuelas corresponde en realidad a observar todo enero, por lo cual en una primera fase se asigna en forma ascendente un día para cada mes: los primeros 12 días del año a igual número de meses.

 Una vez concluido el proceso, el conteo va a la inversa, es decir, el día 13 corresponde a diciembre, hasta llegar al día 24, cuando los días subsecuentes se dividirán en 12 horas y se asignarán a dos meses: el día 25 a enero y febrero, etcétera.

 Aunque la asociación directa del comportamiento del clima durante el primer mes con el resto del año pudiera no tener una relación directa, consideró que es necesario impulsar esta práctica, a fin de que cada campesino sepa cómo se comporta el clima en cada mes del año.

 ’Para quienes están dedicados a la labor del campo, el hecho de saber el comportamiento del clima en los que se consideran meses lluviosos les permite estar preparados para realizar alguna actividad como el trasplantes de plántulas y evitar su muerte’.

 ’Antes de cultivar la tierra hay que estar atentos a los mensajes de la naturaleza, pues muchos productores dependen del temporal, y un mal cálculo en el cultivo de la tierra significa graves pérdidas y la sobrevivencia de sus familias’.

 Caamal Itzá afirmó que aun cuando la tecnología moderna ofrece esquemas que facilitan prever condiciones climáticas, es necesario que el productor se reapropie de conocimientos ancestrales producto de la observación y los aplique a sus prácticas productivas para tener un volumen mayor de alimentos.

 Al respecto, el investigador maya, Fredy Poot Sosa, abundó que las “cabañuelas” son utilizadas con frecuencia por los habitantes de la Península de Yucatán, quienes en las primeras horas del 1 de enero registran las condiciones climáticas.

 Para muchos mayas, en especial los agricultores maiceros, el uso de las “cabañuelas” aún es común, particularmente en las zonas oriente y sur, donde aún “creen que este mecanismo de registro del clima puede ayudarlos a tener mejores siembras o prevenir desastre.

 Hasta hace unos años, citó el especialista, los cambios observados por los productores de temporal para fijar los periodos de sequía, lluvias y heladas, entre otros fenómenos que pueden ocurrir durante el año, estaban marcados por esta cuenta y eran bastante certeros.

 La propia acción del hombre ha provocado modificaciones al clima, pero también se ha olvidado el enorme poder de observación de los ancestros mayas, quienes tenían registros del comportamiento del clima y es precisamente el olvido de estas prácticas, las que generaron posibles hambrunas en las ciudades.

 Rescatar esta práctica, resaltó, no debe ser vista sólo como un capricho o una tradición, sino como un elemento que permita a cada campesino saber cuál es el nuevo comportamiento del clima en su comunidad y establecer criterios que permitan sembrar, cultivar y cosechar en forma adecuada y eficiente.

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