Hacer el tren, “un disparate”

Duras críticas de Patricio Patrón al Transpeninsular

El proyecto del Tren Transpeninsular es un “disparate con suerte”, pues no tiene “pies ni cabeza” pero avanza poco a poco y está a punto de aprobarse, con una inversión millonaria, advirtió Patricio Patrón Laviada, ex gobernador de Yucatán y ex procurador de Protección al Ambiente.

Es fruto de una ocurrencia que se vendió bien y retomó el ex presidente Felipe Calderón, quien, dijo, por un capricho lo impulsó y ordenó su inscripción en la Unidad de Inversiones de Hacienda en 2012, no obstante que el proyecto prácticamente no existía. “Se inscribió en Hacienda, pero ningún funcionario de la SCT lo firmó”.

¿Y los estudios?

Patrón Laviada hizo esas declaraciones el lunes, en una mesa panel en la Universidad Marista sobre el Tren Transpeninsular, donde participaron también la ex gobernadora Dulce María Sauri Riancho y el empresario José Chapur Zahoul, que organizó y moderó el maestro Antonio Salgado Borge, director de la carrera de Administración de esa casa de estudios.

Los ex gobernadores descalificaron el proyecto que, afirmaron, está a punto de aprobarse aunque se desconoce el estudio de impacto ambiental, el estudio técnico y los cálculos de los flujos esperados de pasajeros y carga.

El Tren Transpeninsular no es prioritario, dijo Dulce María Sauri, y no resuelve el problema de la conectividad de Yucatán con el país.

Ocurrencia

Ante un auditorio repleto, Patrón Laviada dijo, sin mencionar con su nombre a la mayoría de los protagonistas, que este “disparate con suerte” surgió de la “ocurrencia de un empresario”, en una comida de varios hombres de negocios con la entonces candidata a la gubernatura (en referencia a Ivonne Ortega Pacheco), “quien compró la idea y la vendió bien. A los jóvenes en particular les pareció muy bien, imbuidos por la borrachera de ese momento”. De inmediato empezó la promoción de ese plan, “y nadie dijo nada, hubo un silencio cómplice, con contadas excepciones, como la de Dulce María…”.

El ex gobernador no identificó al empresario de la ocurrencia -”quien después consiguió 20 kilómetros de tierra en áreas protegidas de Sisal”- aunque dio indicios de que podría tratarse del director de Asur, concesionaria de los aeropuertos de Cancún y Mérida (que Patrón Laviada intentó cambiar a Hunucmá, cuando era gobernador, e impulsar en su lugar Metropolisur).

Cuando la federación anunció el plan para construir el aeropuerto de la Riviera Maya en Tulum, alterno al de Cancún, continuó Patricio Patrón, Asur se apuntó para participar, pero se lo impidió la Comisión Federal de Competencia. (Por cierto, el ex gobernador dijo que la licitación de esa terminal se suspendió “por la estupidez de la burocracia” que anunció el proyecto sin tener la tierras necesarias).

Al no poder participar en el nuevo aeropuerto, Asur propuso construir un tren rápido Cancún-Tulum, pero el proyecto resultó inviable. “Entonces descubrió al gobierno del estado de Yucatán y le sugirió el Tren Transpeninsular”.

Según el ex procurador del Ambiente, los promotores contrataron a un ex funcionario de la SCT, recién salido del gobierno, para elaborar el anteproyecto y promoverlo en la administración de Calderón, “aprovechando sus conectes” en esa dependencia. “El ex funcionario ganó mucho dinero, mientras todos estaban en el limbo”.

“País de porquería”

“Pero la suerte de este proyecto, que no tiene pies ni cabeza, no paró allí”. Según Patricio, el gobierno de Calderón había realizado varios proyectos ferroviarios, entre ellos el México-Guadalajara y el México-Querétaro. En una reunión con el presidente, funcionarios de la SCT le presentaron esos proyectos, pero le advirtieron que no eran factibles.

“El presidente se enfureció. Aporreó las manos sobre los estudios y dijo: ¡Este es un país de porquería, necesitamos hacer un tren rápido!”.

Para calmarlo, continuó Patrón Laviada, sus funcionarios le dijeron: Hay un proyecto que sí es viable, el Mérida-Punta Venado.

El presidente ordenó apoyarlo y sus subalternos entendieron la orden como hágase pero no se cumpla. “Habían mentido al presidente, porque en ese entonces, 2012, el proyecto del tren era un miniproyecto, pero para cumplir con sus deseos lo inscribieron en la Unidad de Inversiones de Hacienda, aunque sin la firma de funcionarios de la SCT.

Capricho

Se trató de un capricho del presidente, porque en la misma Secretaría se decía que no había proyecto, aunque la gobernadora de Yucatán declaraba aquí otra cosa.

“Es un proyecto disparatado”, añadió, “una vergüenza para Calderón. El presidente Peña es ahora el menos culpable, pero lo será si permite su ejecución”. Continuará.- HERNÁN CASARES

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