Discurso de Francisco Torres en el aniversario de Benito Juárez

Texto íntegro del discurso pronunciado por el Dip. Francisco Torres Rivas en el aniversario del natalicio de  Benito Juárez García:

C. ROLANDO RODRIGO ZAPATA BELLO.
GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DE YUCATAN.
MAGISTRADO ABOG. MARCOS ALEJANDRO CELIS QUINTAL.
PRESIDENTE DEL HONORABLE TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Y DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA DEL ESTADO.
DIPUTADO LUIS ANTONIO HEVIA JIMÉNEZ.
PRESIDENTE DE LA JUNTA DE GOBIERNO Y COORDINACIÓN POLITICA DEL HONORABLE CONGRESO DEL ESTADO.
AUTORIDADES CIVILES Y MILITARES.
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE NOS ACOMPAÑAN
AMIGAS Y AMIGOS TODOS.
MUY BUENOS DIAS.
 
El día de hoy, nos reunimos para conmemorar el natalicio de un gran hombre, el gran constructor de la Nación, también conocido como defensor de la República; ya que fue él, junto con una extraordinaria generación de liberales, los que instalaron los cimientos del Estado mexicano y de nuestras instituciones.

Sin duda un hombre que por sobre todas las cosas, creyó siempre en sus ideales y defendió sus principios. Y sabiendo que la independencia de México no era suficiente para convertirnos en una verdadera Nación, se dedicó a trabajar sin descanso, en la construcción de leyes que establecieran al ciudadano como principio y fin, para lograr con esto, un país igualitario, libre y justo.
Como mexicanos, tenemos el agrado de rendirle homenaje a quien fuera un distinguido abogado y político nacional, nos referimos a Don Benito Pablo Juárez García, nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca, en el año de 1806.

Su legado sigue vigente y sigue siendo un símbolo de valentía, respeto y de una lucha incansable por la paz; consagrado a servir a su patria y a la humanidad; sin duda alguna, valores como la rectitud, la honestidad y el respeto a la patria fueron sus fortalezas, mismas que inspiran para seguir luchando por aquellos ideales de vida para todos los que formamos parte de este país.

No hay que perder de vista, que para nuestro ilustre oaxaqueño, no fue fácil salir adelante. Nació y creció en condiciones de orfandad y pobreza. Pero pudo más su valentía, su inquebrantable fuerza de voluntad y su ímpetu por superar los obstáculos que la vida le ponía enfrente, hicieron de él un Gobernador, Regidor, Rector, Presidente de la Suprema Corte y, finalmente Presidente de nuestra República.

Experimentó en carne propia los acontecimientos de su pueblo y vivió para servir y luchar por y para su pueblo; sus principios y anhelos siempre coincidieron con las demandas populares.

Elevó la protección de las libertades y la igualdad de las personas, solicitó la separación del Estado y la Iglesia, salvaguardó con ahínco la libertad de conciencia y de culto.

En lo que respecta a la  Constitución de 1857, la protegió por su trascendencia como pilar de los derechos de los mexicanos, motivando y dirigiendo a los patriotas frente a la intervención francesa, cuya intención era la de imponer en el país a un emperador. Lo logró y así triunfó la Ley y todo el pueblo mexicano.

Con este distinguido abogado, México se afirmó como un Estado independiente, logrando introducir a lo largo y ancho del país, la implacable convicción de que todos los que aquí vivimos somos parte de la nación, parte de un pueblo que se transforma en una sociedad de valores y principios; una sociedad con identidad propia, única e irrepetible.

La huella que Don Benito Juárez ha dejado en la historia de nuestro país, es indeleble y está en las actuales generaciones y las venideras. Continuar recordándolo, no sólo por su entrega, participación y gran contribución a la reforma liberal, sino también por la noble labor de contribuir al legado que nos concedió: La consolidación de un México soberano.

Con los principios del Presidente Juárez, los mexicanos reconocimos y tomamos conciencia de valores como la igualdad, el federalismo, el nacionalismo y la democracia; así como de la importancia de vivir en un marco de libertades públicas y derechos individuales.

 Su liderazgo fue determinante para que los mexicanos enarbolaran la bandera contra toda amenaza y defendieran el derecho de nuestro país a su independencia y autodeterminación.

En sus tiempos hubo quienes no comprendieron el proyecto de Nación que tenía en mente, pero el tiempo ha demostrado que tenía la razón y que aquellas reformas que encabezó, eran indispensables.

Junto a una generación de liberales, fue que impulsó la Constitución de 1857, en donde se consagraron nuestros principios fundamentales, como la libertad de pensamiento, de expresión y de prensa, de asociación, de tránsito, de reunión y también de enseñanza; la garantía de igualdad, el derecho de petición, la no retroactividad de la ley, el principio de legalidad y la prohibición de contratos que cancelaran la libertad del hombre.

Se trataba de una Constitución liberal no sólo en lo político, sino también en lo económico.
En medio de esta situación crítica, Juárez ascendió a la Presidencia de la República y desde ahí defendió el respeto de todos a la Constitución y a las Instituciones, porque tal como él mismo lo señaló: el bienestar y la prosperidad de la Nación sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes y con la obediencia a las autoridades electas por el pueblo.

Don Benito Juárez nunca se rindió ni doblegó ante la superioridad bélica del enemigo. Sabía que la ley y la razón estaban de su parte. Peleó siempre para defender la soberanía nacional hasta alcanzar la victoria.

Benito Juárez supo acrecentar con la rectitud de sus actos, su admirable serenidad ante los más grandes retos. Fue un hombre congruente, de indomable constancia, de una honradez total y un patriotismo a prueba de todo.

Nuestro país se mantuvo en pie en ese entonces   gracias al empuje y al liderazgo de Benito Juárez, a su voluntad inquebrantable, a su convicción de que México estaba llamado a ocupar un lugar propio y un lugar digno en el concierto de las Naciones.

El legado de Juárez debe ser motivo de unión entre todos nosotros, mexicanos, para continuar en la senda de un país cada día más democrático, más libre, más fuerte y más seguro de sí mismo.

Estoy convencido de que la primera obligación de todo gobierno es velar por la plena vigencia del Estado de Derecho, que la razón de ser del Estado, es garantizar la igualdad de los mexicanos ante la ley, asegurar a todos el ejercicio efectivo de sus libertades políticas y económicas.

Actualmente, el ejecutivo del Estado sigue una trayectoria bien definida, sigue trabajando en pro de los que vivimos en el Estado y de sus instituciones democráticas, sigue promoviendo reformas legales y constitucionales; así como la creación de nuevas leyes que son herramientas para la generación de empleos, que fomentan una convivencia social adecuada a la altura de los yucatecos y que impulsan al crecimiento económico de todos.

Con esos hechos podemos decir con orgullo, que contamos con un gobernante decidido y comprometido a convertir a Yucatán en un Estado de vanguardia, competitivo y fortalecido en todos y cada uno de los aspectos de nuestro contexto social.

Sabemos que es responsabilidad de todos; por ello, los yucatecos tenemos la obligación de seguir trabajando para que tengamos un acceso efectivo a la igualdad de oportunidades; para que cualquier persona, sin distinción alguna, pueda ejercer sus libertades y derechos fundamentales.

Que la memoria del ilustre oaxaqueño continúe inspirándonos para seguir en la construcción y  transformación de Yucatán y de México; pero más que nada, en la permanencia de un país de instituciones, en un país de leyes, en un país en el que la Constitución determine todos nuestros actos.

La contribución que el Presidente Juárez ha dejado a nuestro país permanecerá siempre como una fuente de inspiración para que todos los mexicanos. Cultivemos en las  generaciones venideras, ese amor y pasión por hacer de nuestro país, un México en el que impere por sobre todas las cosas, el derecho de igualdad y justicia.

Hoy más que nunca, Benito Pablo Juárez García, vive en cada una de las letras que describen nuestra historia, vive en el respeto entre las Instituciones, vive en el hombre que trabaja la tierra, en la mujer que lucha por llevar alimento a su casa, en cada obrero, en cada pescador que tiende sus redes al mar, en cada niño ansioso por vivir y educarse, y en todo servidor público cuya función es servir con honestidad y en la honrosa medianía que le dicta la ley, tal y como en sus tiempos lo hizo nuestro Benemérito, al que hoy le rendimos este significativo homenaje.

Muchas Gracias.- (Boletín de prensa)

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