Discurso del secretario de Educación en el aniversario del Día de la Bandera

Discurso del secretario de Educación en el aniversario del Día de la Bandera

Discurso pronunciado por el secretario de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán, Raúl Godoy Montañez, durante el CXCIII aniversario del Día de la Bandera Nacional:

MÉRIDA, Yucatán.- Nos convocó una bandera, nos convocó la patria intangible, pero vibrante en nuestro interior, nos convocó el más profundo y claro sentido de  libertad del ser humano.

Y aquí estamos con profunda emoción para refrendar nuestro amor por la libertad, la patria y por cada mexicano y por una bandera que lo representa.

Reunión emblemática en un año particularmente importante en el que la sociedad mexicana y su Ejército refrendan su compromiso con una renovada visión de nación.

Hoy en un día que nace brillante, la bandera nacional, nuestra bandera ondea monumental, imponente, señorial. Su ondear por todos los puntos cardinales nos abriga en un abrazo protector.

La historia de México está anclada a nuestra memoria y esa historia se reivindica, se actualiza cuando pensamos desde el hoy en el concepto de patria, cuando nos reunimos los hombres y mujeres dueños de las nuevas formas de libertad y queremos aún, en este siglo, afirmar la dimensión y sentido de los símbolos que la representan y nos convocan a imaginarla en un presente vertiginoso y demandante que exige nuevos compromisos y actitudes, capaces de afrontar la realidad con sus transformaciones y necesidades.

México, cada uno de sus pueblos y cada una de sus culturas nos reclaman también lealtad, fervor patrio y esperanza, porque hoy como ayer, es imprescindible confiar en el futuro mientras hacemos el presente, es preciso afirmar lo que dijo el poeta yucateco Ricardo López Méndez, “México creo en ti, porque creyendo te me vuelves ansia, porque eres el alto de mi marcha y el punto de partida de mi impulso”.

Esa es una de las consignas en el aquí y el ahora, afirmar en la conciencia y en la acción, el concepto de patria, creer en lo que somos, creer en este país que juntos seguimos haciendo diariamente, con el ansia compartida de construir esa patria nueva y necesaria que nos cobije con justicia y bienestar.

Porque la patria es la legítima expresión de lo que cada uno de nosotros siente y piensa como mexicano, es el conocimiento y la emoción que nos reúnen para afirmar en el espacio global que define el mundo y sus relaciones, nuestras diferencias, esas que nos hacen singularmente fuertes, con la fortaleza de saber y creer en nuestras raíces milenarias, en una historia que ha sido capaz de enfrentar los zarpazos para reinventarse libre y en la conciencia que nos mueve a dejar que nuestras identidades sin perderse, dialoguen con el mundo.

Ustedes pueden preguntarse, como yo mismo lo he hecho, ¿Qué relación guarda la patria y sus símbolos con el hoy?, ¿Por qué nos reunimos para honrar a la bandera y afirmar nuestro compromiso con lo que representa mientras la miramos ondear debajo de este cielo  de Yucatán?

Será que la patria desde Hidalgo ha pasado por diversos imaginarios y en todos ha sido necesaria una representación simbólica capaz de contener el ideal que los formó y de referir los heroísmos que les dieron sentido y fueron articulando la nación que hoy somos.

Será que en 1821, cuando ya se pensaba en una nación separada de España, con una población que necesitaba y exigía sus propias instituciones y leyes, la bandera del Ejército de las Tres Garantías -libertad, religión e independencia- auguraba, al usar por primera vez los tres colores actuales, el destino de nuestro país.

Será que la bandera tal como la conocemos hoy en día, adoptada en 1968, sigue siendo la representación del juramento que de niños repetimos tantas veces y conteniendo las gestas heroicas que escuchamos con emocionada admiración, será que sigue convocándonos a la unidad a pesar de las diferencias.

Para nosotros no se trata de hablar de la historia de las banderas de México, está escrita y así ha de permanecer, el reto, me parece, es mirar la bandera de México desde Yucatán y reflexionar sobre la libertad y la independencia como las interpretamos hoy y cómo el concepto de patria se refleja en el estado de la vida social en esta complejidad globalizada y guarda una íntima relación con la manera en que la expresamos, al establecer, por ejemplo, la forma de cuidar nuestros recursos naturales, de cuidar nuestra salud, de empoderar regiones, de visibilizar la identidad y la lengua maya, de incluir a las personas con discapacidad, de reconocer que cada cultura, que cada persona, construyen la patria todos los días.

Ahí está la patria del pasado, la que nos enseñaron a amar y a respetar,  la que canto López Méndez con sus palabras sencillas, “México creo en ti, porque si no creyera que eres mío, el propio corazón me lo gritara”.

 Y aquí en el presente y hacia adelante está la que tenemos que seguir haciendo todos los habitantes de México, la patria que requiere un andamiaje que le permita reformarse, la patria de las grandes decisiones que implican asumir con valor los retos internos y los retos externos a los que nos obliga la realidad del mundo.

Esa patria que tiene una identidad, suma de muchas que se reconocen y avanzan reflexionando y reinterpretando las nuevas formas de independencia y libertad, poniendo a disposición de todos las vías de acceso al mundo, para que sepan que las fronteras que nos separan se han desdibujado, que podemos estar en muchos lugares y saber lo que sucede en cualquier parte, que podemos cruzar todos los umbrales y ofrecer con imaginación y voluntad solución a los problemas que necesitamos resolver.

   
Creemos que las verdaderas transformaciones para alcanza el bienestar para todos y la  justicia en esta renovada visión de la patria, pasan necesariamente por la ruta de la educación, sin que el lugar en donde se reciba o la condición económica restrinjan las oportunidades, una educación que forme una conciencia independiente y crítica, y donde al hablar de libertad podamos afirmar en los hechos que los estudiantes con menos condiciones económicas tienen a su alcance sus propias computadoras, de tal modo, que no haya fronteras que detengan su búsqueda, su conocimiento, porque estamos convencidos de que saber y conocer constituyen la más legítima y poderosa de las libertades.

Debajo de este cielo, con la bandera de México ondeando para todos, vemos a niños y jóvenes que representan distintas modalidades educativas, distintas regiones, distintas condiciones, todos serán custodios de su bandera, todos sabrán que ellos cuentan y que ya están haciendo la patria con su disciplina y con su alegría, con su esfuerzo por llegar a ser hombres y mujeres de bien.

Igual nos corresponde a nosotros, a cada mexicano donde quiera que se encuentre, en la escuela, la fábrica, los hospitales, el campo, el Gobierno, el ejército, en fin, en cualquier lugar, hacer un México seguro, grande  y justo para todos, y quizá hoy más que nunca lo creemos  posible, porque la realidad en la patria de hoy, fortalece nuestra esperanza.

Este fundamental vínculo entre la patria y la escuela ya lo destacaba don Rodolfo Menéndez de la Peña en 1910, en ocasión de escribir sobre los derechos de los niños, “La patria debe poner su escudo sobre todos los niños. Que no haya uno solo en el territorio nacional sin recibir instrucción” […] ¡No queremos huérfanos de la cultura patria, del progreso social!”

Atrás van quedando los tiempos en que las diferencias físicas, de lengua y cultura, eran utilizadas para marginar y excluir, para diferenciar a unos de otros y exigirles ser iguales para tener derechos.

Hoy, en Yucatán la patria se construye con la realización de acciones concretas por el Gobierno para garantizar el bienestar de la sociedad.- (Boletín de prensa)

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