Apuros en el primer día

Apuros en el primer día

El frío no impidió que muchos niños fueran a las aulas

La primaria "Felipe Carrillo Puerto", del rumbo de Cinco Colonias, fue un ejemplo de la fría jornada ayer

La ventisca de la onda gélida que afecta a Yucatán heló las manos y rostros infantiles, pero ni el fuerte frío mermó el entusiasmo de miles de alumnos que regresaron ayer a sus escuelas después del receso de dos semanas con motivo de la Navidad.

Eso sí. Niños y niñas asistieron con chamarras, suéteres, algunos con bufanda, guantes y gorros para protegerse del frío, que estuvo a 17.6 grados centígrados, según reporte de la estación meteorológica de la Uady.

Pese a las malas condiciones climatológicas, algunas escuelas, como la primaria “Florinda Batista” de la colonia Azcorra, aplicó cero tolerancia a la hora de la entrada y dejó afuera a una docena de niños que llegaron minutos después de las 7 de la mañana, hora oficial de entrada en las escuelas matutinas. Sin embargo, hubo otras como la secundaria “Eduardo Urzáiz Rodríguez” que abrió sus rejas a los alumnos impuntuales. La misma medida aplicó la primaria “Raquel Dzib”, de Vergel II, que permitió el libre acceso hasta las 8 horas.

Como en cada regreso a clases, los apuros de los padres de familia se reflejó en la puntualidad de los niños y en su asistencia a la escuela sin desayunar.

La madre de familia Juana Cárdenas de Poot, vecina de Kanasín, inició sus preparativos para el regreso a clases a las cinco de la mañana. Dijo que preparó el desayuno de sus dos hijos que estudian en Mérida. Los levantó media hora después, los vistió y abrigó, y a las 6 salieron a tomar el camión urbano.

“No me dio trabajo levantarlos”, contó Juana Cárdenas. “Mi hijo está en quinto año y ya tenía ganas de venir a clases, de ver a sus amiguitos y maestras”.

Como ajuste de tiempo para la entrada de su hija Jaqueline al kínder “José Montes de Oca”, la madre de familia crió con tamalitos a la párvula en el corredor de espera de la “Florinda Batista”, donde estudia su hijo mayor.

La niña Silvana Galilea Valle Rosel, de quinto grado, titiritaba de frío mientras esperaba su entrada a la “Florinda Batista”.

“Hay, hay mucho frío”, comentó. “Llegué tarde, no me dejaron entrar. Me dormí”.

Silvana vive en Francisco de Montejo y va a la “Florinda Batista” porque sus abuelitos viven cerca de la escuela y diario van por ella. El atraso de la niña ocasionó que no desayunara y no llevara lunch para el recreo.

“Hoy voy a vivir de pura agua”, dijo con una tierna sonrisa.- Joaquín Chan Caamal

Peripecias de padres de familia

Testimonio

El padre de familia Leandro Bracamontes Lara informó que su hijo despertó junto con su madre a las 5.30 de la mañana y le dio tiempo de desayunar. Su esposa, que es maestra, se fue temprano a sus labores y él llevó a su hijo Saúl a la primaria.

“Está bien abrigado. Sí se siente un poco el frío. De hecho en su salón sólo fueron 15 de 30 alumnos que asisten”, señaló Bracamontes Lara, quien vive en el fraccionamiento Granjas y lleva a su hijo porque él estudió en la “Florinda Batista” y la “Urzáiz”, y sigue esa tradición.




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