“Se nos hace tarde…

Juan Pablo Castañón (México, D.F., 1960) prefiere no hacer predicciones, pero mantiene la mano cerca del botón de alarma. Ve con inquietud que la economía sigue en terapia intensiva y teme que la reacción del gobierno llegue demasiado tarde

Juan Pablo Castañón Castañón, presidente nacional de Coparmex, en el hotel Fiesta Inn Exprés

la entrevista | Juan Pablo Castañón Castañón

De carácter abierto, franco, el presidente nacional de Coparmex habla sin tecnicismos ininteligibles ni eufemismos de la situación de la economía. “Se nos acaba el tiempo para enderezar el rumbo, se nos hace tarde”, señala con evidente preocupación en charla con el Diario en una terraza del nuevo hotel Fiesta Inn Exprés.

No apura la conversación, pero cuando se despide es para correr a toda prisa hacia el aeropuerto, con los minutos contados para abordar el vuelo que lo llevaría de vuelta a la capital.

¿Cuáles han sido los primeros impactos de la reforma fiscal?

Como siempre digo: la reforma fiscal es algo con lo que tenemos que aprender a vivir. Todavía no podemos dimensionar el impacto, porque cada empresa tiene su propia dinámica, pero sí hemos visto el decepcionante arranque de la economía y las duras consecuencias de la homologación del IVA en la zona fronteriza.

El crecimiento en enero fue muy bajo y las nuevas reglas de juego están implicando problemas de viabilidad en algunas empresas, no sólo por los impuestos especiales que no existían antes o el IVA del 16% en la frontera, sino también por la no deducibilidad al 100% de algunas prestaciones sociales y el nuevo esquema fiscal para las personas físicas.

Todo esto nos ha propinado golpes muy fuertes, pero falta ver cómo los absorben las empresas o las propias personas físicas, que hoy tienen que soportar más cargas, más impuestos.

Hay inconformidad y malestar, lo que se evidencia en los 7,000 amparos interpuestos por empresarios que se sienten afectados en su patrimonio o en el desempeño de sus negocios.

¿Espera algo bueno en 2014?

Bueno, las expectativas oficiales son que creceremos un 3.9% y tendremos una inflación del 4%. Sin embargo, el inicio del año ha sido muy difícil.

El gobernador del Banco de México confía en que para mayo a más tardar la inflación estará controlada, de vuelta a los cauces diseñados, que no van más allá del 4%. Sin embargo, en Coparmex vemos con preocupación que el gasto público, que es el motor de la reactivación, no está permeando a programas de inversión productiva en ningún lado, lo que va a demorar la salida de la crisis.

Se habla de grandes proyectos, pero no se han dado a conocer, hay retrasos en su implementación. El mejor ejemplo es el tren transpeninsular, que se espera sea un detonador económico para la Península, pero del cual se ignoran los detalles.

En la Confederación insistimos en que para impulsar el desarrollo regional y la actividad turística de la Península es importante que Mérida y Cancún estén mejor conectados, porque debemos admitir que en el tema turístico Cancún es el gran tractor de desarrollo. Con todas las características y ventajas que posee Mérida, es una necesidad enlazarla a Cancún.

Dijo usted al tomar posesión en 2012 que los tres grandes retos del país eran seguridad, crecimiento y equidad. ¿Sigue pensando lo mismo?

Las reformas estructurales aprobadas -nuestros legisladores están ahora ante el reto de sacar adelante las leyes secundarias en materia energética, de telecomunicaciones, de competencias- representan una plataforma de despegue, pero el mayor reto del país es todavía el retorno a la senda del crecimiento.

El detonante es el gasto público, pero el desarrollo vigoroso y sostenido, la fortaleza económica, sólo pueden llegar a través de las empresas, con trabajadores y empresarios esforzándose juntos para generar valor, un valor agregado que pueda ser reinvertido para crear más empleos, nuevas oportunidades.

Y el punto de partida, creemos, debe ser el desarrollo regional a partir de las características de cada zona del país. A Yucatán, por ejemplo, lo vemos con una vocación logística importantísima, una aptitud turística relevante y con grandes oportunidades en la petroquímica secundaria con la reforma energética.

¿Pasó la seguridad a segundo plano?

Desde luego que no. Es otro desafío enorme, porque la inseguridad es un obstáculo para el crecimiento. Aunque tuviéramos condiciones para la prosperidad, si no tenemos Estado de Derecho, legalidad, procesos transparentes, rendición de cuentas en el ejercicio del gasto público, convivencia pacífica, ese progreso sería efímero.

Urge iniciar un proceso integral de fortalecimiento institucional, no sólo en las regiones donde impera la violencia, sino prácticamente en todo el país, si queremos disminuir la diferencias entre los mexicanos, y no me refiero a las ideológicas, sino a las diferencias de oportunidades, porque hoy día muchos mexicanos carecen de oportunidades y debemos generar las condiciones para dárselas.

¿Cuál es el reto más apremiante?

Terminar de aterrizar las reformas, reunir las condiciones para que las empresas puedan desarrollarse, pero claro, sin olvidar el gran tema de la seguridad.

En esta urgente tarea de reanimar la economía ¿está el gobierno haciendo su parte?

Quisiéramos ver al gobierno ejercer con mayor rapidez el gasto público en inversión porque es el detonante que necesita la actividad económica para ponerse en marcha. Seguimos en un esquema de bajísimo desempeño económico y se necesita con urgencia un cambio de rumbo.

¿Podrá México crecer lo que confían los pronósticos o vamos en camino a repetir lo que pasó en 2013?

Estamos en una etapa muy inicial del año, apenas llevamos dos meses, pero las cosas tienen que suceder ya o vamos a terminar como en 2013. En Coparmex consideramos indispensable que en marzo veamos ya en algunas regiones del país señales concretas de que comenzamos a salir del estancamiento y esto tiene que darse con un gasto público productivo, y decimos que tiene que darse así porque así están las condiciones del mercado: las empresas se están adaptando a un nuevo entorno fiscal y financiero, un mercado interno con complicaciones, y el gasto público productivo debe ser la chispa de encendido, el principio de una espiral benéfica que suba a escalas superiores de la economía. Esto tiene que ocurrir pronto, el tiempo nos está ganando, se nos está haciendo de noche.




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