¿Podemos mejorar?

El nuevo Centro para la Competitividad, apoyo para enderezar el rumbo

La escasa comprensión del estancamiento económico yucateco —de sus causas, sus consecuencias y sus lastres— es una de las razones de su prolongada permanencia. Yucatán, argumenta Nicolás Madáhuar Boehm, no podrá despertar de este profundo letargo que padecemos si no existe información económica objetiva, oportuna, independiente, que ayude a encontrar soluciones o permita debatir socialmente el problema.

De esta necesidad surge el Centro para la Competitividad de Yucatán, que al cobijo —por ahora— del Centro Empresarial de Mérida (Coparmex) se ha planteado como tarea investigar, recolectar los datos y cifras que andan por ahí desperdigados, analizarlos, darles sentido para que puedan tener una utilidad social y permitan ofrecer soluciones de cara a afrontar la dura situación actual.

“El nuevo Centro tiene como objetivo difundir periódicamente información económica, de finanzas públicas y de opinión empresarial, así como aportar ideas y propuestas sobre esos temas, con el propósito de apoyar a la comunidad empresarial yucateca en la toma de decisiones y contribuir en la definición de las políticas públicas”, comenta Madáhuar Boehm, presidente de Coparmex Mérida.

Campos de acción
Su actividad, explica, abarca cuatro grandes territorios:
1) El desempeño económico del Estado.
2) Las finanzas públicas del Estado y de algunos de los municipios más grandes.
3) El marco regulatorio. “Es un tema que nos afecta y nos compete a todos, por lo que su estudio es esencial, obligado. También se presentarán propuestas en lo que se refiere a la legislación estatal, opiniones sobre las leyes y lo que debieran contener”.
4) Pulso de opinión empresarial. “Una cosa es lo que dicen los datos oficiales y otra muy distinta lo que sienten a nivel de cancha los protagonistas del juego, los que reciben los trancazos. Se trata, mediante encuestas y otras herramientas, de que los empresarios nos compartan su percepción del entorno y, sobre todo, su visión de cómo creen que se van a desarrollar las cosas”.

Más bienestar
Dos son los rasgos distintivos del CCY. “Primero, su enfoque exclusivo en la economía de Yucatán, su empresariado y su sociedad, y segundo, que no hablamos de giros específicos ni de una disciplina económica per se… hablamos de cómo podemos mejorar el entorno económico del Estado para que al final del día haya más inversión, más empresas, más y mejores empleos… en suma, más bienestar.
“O sea, no es un organismo estrictamente económico: aborda también temas del marco legal, fiscales, laborales y de transparencia”.
Integran el nuevo organismo — financiado exclusivamente por el sector privado, para garantizar su independencia— reconocidos investigadores y académicos de la entidad, todos expertos en su tema. Por ahora, es operado directamente por Coparmex —es una vicepresidencia a cargo de Gustavo Cisneros Buenfil— pero la intención es que en el mediano plazo pueda alzar el vuelo con sus propias alas.

Razón de ser
El punto de partida del proyecto es el principio de que para avanzar en la dirección correcta es indispensable saber dónde estamos parados. Lo motiva el deber cívico de ofrecerles a los ciudadanos indicadores y datos económicos de interés general, ajustados a los problemas y necesidades de la economía y la sociedad yucatecas.
El presidente de Coparmex admite que hay información, pero con frecuencia es compleja, confusa o se limita a ofrecer abundantes series de datos estadístico-contables que en la práctica no son más que un conjunto de números agregados, sin la más mínima aspiración de utilidad. “Es como los bikinis, te muestran todo, pero ocultan lo más importante”, comenta Madáhuar.
“Ocurre a menudo que cuando el empresario busca elementos para tomar decisiones encuentra información dispersa y numéricamente confusa. Cuando hablamos de objetividad queremos decir que no esté sujeta a interpretaciones ni ‘intencionalidades políticas’, que sea una información que hable por sí sola y nos diga lo que queremos saber. Que sea de realidades, no de percepciones”.

Ventajas aparentes
Para que tenga utilidad, se debe reunir la información, depurarla, compararla y presentarla de tal manera que la mayoría de los ciudadanos la pueda entender fácilmente, explica. Esa será nuestra tarea: buscaremos la información, haremos estudios por nuestra cuenta y una vez reunidas todas las piezas, mostraremos completamente armado el rompecabezas.

Yucatán, se ha dicho con insistente reiteración, goza para efectos comerciales de una posición geográfica envidiable. Sin embargo, ocupa el lugar 19 de 32 en el índice estatal de competitividad y su tasa de productividad es una de las más bajas del país, lo que ha dado lugar al estancamiento de la zona.

“Con la puesta en operación del Centro, aspiramos a contribuir para que Yucatán llegue a estar entre los 10 estados más competitivos del país, entendiendo la competitividad como la capacidad del Estado para atraer y retener inversiones”, agrega el presidente de Coparmex.

Lo primero, precisa, es que necesitamos contar con estándares de primer nivel en todas las áreas de importancia estratégica para el desarrollo económico. Es preciso poder medirlos, cuantificarlos y darles seguimiento a lo largo del tiempo.
“El otro tema es que debemos enfocarnos en detonar las ventajas comparativas para convertirlas en verdaderas fortalezas competitivas. Debemos aprender a explotar las ventajas que tiene Yucatán”.

Participación
Para esto tiene que haber una sociedad participativa. De eso se trata la democracia, de que los ciudadanos sean proactivos y pongan el dedo en la llaga, que no tengan miedo de preguntar qué está sucediendo, tanto en estrategia como en objetivos, en uso de los recursos.
Sólo con una sociedad participativa y exigente es posible generar una dinámica que permita ser ese Yucatán con estándares competitivos y de clase mundial. No hay una sola democracia sin una sociedad exigente, que motive al gobierno y a todos los sectores de la sociedad a superarse constantemente.

Rendición de cuentas
Otras motivaciones importantes son la necesidad de que los ciudadanos conozcan en qué se aplican los recursos públicos y la lucha por esquemas regulatorios modernos, que impulsen la competitividad del Estado y sus empresas.
Coparmex no emprende una empresa sencilla, porque su intención de evaluar el papel del gobierno como promotor de la inversión inevitablemente roza graves irregularidades que no sólo han impedido los avances deseados, sino que agravian a los ciudadanos: corrupción, dispendio, ineficiencia burocrática, impunidad, falta de transparencia, favoritismo…
“Precisamente de eso se trata. Si vamos a ser una sociedad vigilante, pues que lo seamos en serio y no sólo de declaraciones. Hay que sustentar lo que se señala y la única manera es hacer un análisis de fondo. Yo creo que un gobierno sensato no puede más que aplaudir este tipo de iniciativas porque son un apoyo para hacer bien las cosas”, asegura convencido el líder empresarial.

Democracia
Otro logro colectivo, agrega enseguida, sería concretar un marco jurídico para la rendición de cuentas, una práctica que de hacerse cotidiana haría ganar a todos, sobre todo a los ciudadanos.

“Queremos que esto sea una realidad, pero no podemos sentarnos a esperar que por buena voluntad el gobierno nos abra las puertas. La sociedad necesita tener elementos e instrumentos con los que pueda hacer preguntas inteligentes, sólo así la transparencia será una realidad en Yucatán”, indica Madáhuar Boehm.

“Es importante destacar”, interviene José Palomeque Roche, vicepresidente del organismo empresarial, “que no se trata de atacar al gobierno, de confrontarlo, sino de vigilar para que las cosas se hagan bien y colaborar con ideas para que se hagan mejor. Queremos ser aliados, no enemigos”.

Madáhuar apunta al respecto que aunque el CCY no ha sido presentado a las autoridades, hay la intención de hacerlo. “Primero queremos que lo conozca la opinión pública, pero no concebimos el éxito de este proyecto si no trabajamos de manera simbiótica con el gobierno”.— Mario S. Durán Yabur




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