Perfil económico de Yucatán

Una radiografía estadística que revela los puntos débiles y apunta a las fortalezas de la entidad es el primer trabajo del nuevo Centro para la Competitividad

Preocupado por el estado de salud de la economía del Estado, el nuevo Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY) se impuso como primera tarea sacar una radiografía. Conocer cómo está, segmento por segmento, el esqueleto económico de la entidad seguramente ayudará a definir prioridades, encauzar esfuerzos, evitar tanto recurso desperdiciado, opinan sus promotores del Centro Empresarial de Mérida (Coparmex).

No son buenas noticias. Sin entrar mucho en detalles -ya vendrán luego- esta primera imagen pone en evidencia que la economía yucateca tiene varios huesos rotos, dolencias que exigen ser atendidas antes de que empeore el enfermo.

Dos razones sustanciales del raquitismo que padece la economía estatal -así lo indican los números- es que sigue empeñada en enfocarse en sectores productivos caducos y en que aún no tiene muy claro cuáles son sus fortalezas competitivas.

Esta es precisamente la intención del nuevo Centro: colaborar con el sector productivo y las autoridades con información útil, objetiva, de calidad, que permita un planteamiento serio y razonado acerca de cuáles son los pilares sobre los que se debe apoyar la economía yucateca para conseguir un crecimiento fuerte y sostenido, dice Nicolás Madáhuar Boehm, presidente del organismo empresarial.

PIB a la baja

Con los reportes estadísticos en mano, Madáhuar Boehm da el banderazo de salida: en 2013, comenta, Yucatán incrementó sus participaciones federales en 13 y 9%, nominal y real, respectivamente, en comparación con 2012.

Fue el Estado al que más recursos otorgó la Federación en 2013. Y en el primer mes de 2014 recibió $997 millones, 36.2% más que en enero de 2013.

“Aunque este último dato a lo mejor habría que verlo con cierta reserva, porque sabemos que el gobierno federal adelantó a propósito el tema de la inversión pública (que hace un año estuvo muy castigado); lo importante es que, pese a ese rezago, la entidad recibió 13% más de recursos federales que en 2012″.

Esto es, hace notar, en cuestión de dinero no nos fue tan mal. Sin embargo, el crecimiento de la economía fue apenas perceptible, sólo del 0.5%, muy por debajo del promedio nacional, que ya de por sí resultó pequeño: del 1.1%.

“Fue además una caída significativa respecto al 4.2% registrado en 2012 y el crecimiento anual más bajo observado después de la crisis de 2009″.

En 2103, añade, Yucatán se ubicó en el lugar 18 en cuanto al crecimiento del Producto Interno Bruto.

Por sectores

Con todo y que el promedio del PIB es para causar insomnio, Madáhuar Boehm concede especial importancia, por sus implicaciones, al dato del crecimiento por sectores.

“El PIB del sector Agropecuario decreció 1.8% en 2013, y eso que ya venía bajando en los últimos años. Sin embargo, el flanco más débil fue el sector Industrial, que perdió 4.3%, afectado principalmente por el desplome de la industria de la construcción”.

Entre tanto destrozo, Yucatán pudo terminar con números negros gracias al impulso del sector Servicios, que con un aumento del 3.1% sacó a flote la economía local.

“No tenemos que convertirnos en magos, no alardeamos de haber descubierto el hilo negro: la misma economía nos dice por dónde debemos ir, cuáles son nuestras vocaciones productivas”, resalta el líder empresarial.

Debido al retroceso se perdieron el año pasado más de 10,000 empleos: 7,296 en el sector primario y 4,370 en la industria de la construcción. Sin embargo, Servicios creó casi 18,000, principalmente en comercios, restaurantes y hoteles.

Influjo nacional

En este paupérrimo crecimiento también tiene culpa lo que ha ocurrido en la economía nacional, admite Madáhuar. “Llevamos más de año y medio en un ambiente recesivo. Los expertos debaten si estamos o no en recesión, no me voy a inmiscuir en cuestiones técnicas, pero es evidente que el entorno en que nos encontramos es recesivo. Cuando los supermercados, que venden comida y artículos de primera necesidad, llevan siete meses a la baja, es que algo malo está ocurriendo”.

Y esto depende exclusivamente del gobierno federal, que ha cometido dos errores garrafales: el frenón que le metió a la economía desde el punto de vista del gasto público, y el estrangulamiento a los empresarios en el tema de normatividad. “Te puedo hablar de la Secretaría del Trabajo, de la Profeco, del Seguro Social, Hacienda, de temas ambientales… El enfoque de la autoridad no ha sido corregir al que está mal, sino recurrir a la multa, al cierre, al embargo, al castigo como elemento disuasivo y eso ha tenido implicaciones serias en la economía”.

El razonamiento de Madáhuar culmina en consideraciones sobre la polémica reforma fiscal, que en su opinión ha dañado seriamente la estabilidad económica, tanto como al tejido empresarial y de negocios.

“Antes de su aprobación e incluso después advertimos a Hacienda: ‘Señores, le están metiendo el freno de mano a la economía del país’. Nos hicieron poco caso y ya ves, estamos en mayo y no sólo no hemos podido salir del entorno recesivo, sino que éste se ha agudizado, en buena medida a causa de la reforma fiscal, que además ha afectado no sólo a las empresas y a la sociedad en general, también a los estados”.

“Yucatán es un ejemplo a la mano: sólo por el tema Repecos dejará de recibir 150 millones de pesos de captación este año”.

Retroceso en derechos

Al respecto, Gustavo Cisneros Buenfil, encargado del CCY, se refiere a un sondeo levantado recientemente entre empresarios yucatecos, a quienes se preguntó si sienten que los derechos y garantías individuales en el país están igual o peor que hace un año: 5% dice que están iguales, 95% siente que están en riesgo. “Este retroceso no es un tema menor”, advierte Madáhuar, “afecta gravemente la inversión, el clima de negocios. Y en Yucatán esto se hace cada vez más evidente”.

Desplomes

El repaso estadístico prosigue con un vistazo a la industria manufacturera, cuyo valor de producción disminuyó 0.8% en 2103. “Y en el caso específico de la industria de la construcción, el desplome fue terrible”, continúa Madáhuar.

“Al cierre de 2013 su valor total registró un decremento del 23% en relación con 2012. Y sigue sin dar señales de recuperación: en el primer bimestre de este año tuvo una caída de 2.8% debido a la contracción de la inversión privada en el sector”.

Fuentes de empleo

Las estadísticas del empleo -en los últimos 13 años la población ocupada ha disminuido en el sector agropecuario y en la industria manufacturera, mientras ha aumentado en forma significativa en servicios- parecen confirmar lo que señala Madáhuar: “Una de dos: o no estamos haciendo las cosas bien en la política económica o la vocación real del Estado va hacia otro lado”.

“El gobierno tiene especial interés en revivir la producción en el campo. Sin soslayar su importancia, habría que decir que Yucatán ocupa el último lugar en el país en producción por hectárea”, comenta José Palomeque Roche, vicepresidente del organismo empresarial. “Ojalá que se logre, porque hablamos de alimentación”.

Sin embargo, esta es una de las dudas que surgen al analizar la radiografía y tendrá que ser tema de análisis: si pese a tanto apoyo estos son los resultados, ¿dónde está el problema: es de productividad, de infraestructura, de capacitación? A lo mejor la respuesta es que no existe una vocación productiva en ese tema, añade.

“Aquí es donde estamos, pero no nos quedaremos en esto. El análisis se va a profundizar: vemos un problema en el sector agropecuario y potencialidad en el sector servicios. Vamos a plantear iniciativas en los próximos meses, pero primero quisimos presentar una radiografía para decir: ‘Aquí estamos, de aquí partiremos’”, concluye Madáhuar.- Mario S. Durán Yabur.

No tenemos que volvernos magos, no queremos descubrir el hilo negro: la misma economía nos dice por dónde debemos ir, cuáles son nuestras vocaciones productivas




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