¿Otra vez "oro verde"?

¿Otra vez “oro verde”?

Sagarpa ve factible que el cultivo del henequén resurja

Una vez más se habla de darle impulso a los plantíos de henequén, que vinieron a menos en los últimos años. El declive del agave comenzó con el auge de las fibras sintéticas, combinado con políticas erróneas

¿Hay condiciones para que vuelva a cobrar auge el henequén en Yucatán?

“¡Claro que hay condiciones!”, exclama Manuel Escoffié Pompeyo, delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), al responder a la pregunta. “Yucatán tiene unas tierras privilegiadas… No se puede arar en determinados lugares, pero donde se siembre resulta un éxito, y en todo tipo de productos”.

Durante una entrevista en sus oficinas, el funcionario federal admite que se dejó de atender el cultivo del henequén y dice que el agave “no estaría como está” si en el pasado él hubiera sido delegado.

Uno de sus deseos, añade, es “agarrar frontalmente” el tema de ese cultivo para “levantarlo otra vez”.

“Como sea, es un producto orgánico y está en competencia, arriba de cualquier producto que sea corrosivo, como el plástico, y contaminante”, abunda. “Desafortunadamente hubo una época en la que el plástico lo suplió, pero a la larga hemos visto que nada puede sustituir a lo orgánico, porque primero está la salud”.

Más adelante indica que lo que realmente falta para levantar de nuevo ese cultivo “son ganas, que todos quieran trabajar”. Así, dice, se impulsará de nuevo “el oro verde, que siempre ha sido emblemático para Yucatán”.

La entrevista continúa en los siguientes términos:

En las condiciones actuales, ¿podemos competir con los grandes productores que nos desplazaron?

“Ellos van a competir con nosotros, no nosotros con ellos. Tenemos la mesa puesta, tenemos todas las posibilidades y todos los elementos para levantar de nuevo el henequén. Ahora tenemos una producción muy baja, pero la podemos aumentar. Si nos lo proponemos ahora, dentro de siete años (plazo que requiere el agave para su corte, desde su plantación) podremos estar dando batalla a cualquiera”.

¿Ve otra época de oro verde?

“¡Claro, claro que sí! Es cuestión de que todos quieran. Yo los apoyo y es algo que me gustaría, porque desde que tuve conocimiento me acostumbré a ver plantíos de henequén y desfibradoras, a ese olor del bagazo, a ver a esa gente extendiendo el sosquil en las secadoras…

“Lo que pasa es que ahora la gente no lo ve porque hace más de 40 años que no trabajan las desfibradoras… Eso se acabó y la gente que lo trabajaba se ocupa ahora de franeleros, de albañiles, de lavadores de coches, de jardineros…”

¿Cómo competir? ¿Podría Yucatán ser de nuevo un referente para el precio internacional?

“Todo depende de la cantidad de gente que quiera trabajar. Volvemos a lo mismo: la gente que estaba en el campo, los hijos de los productores, ya no quieren trabajar en esto. Entonces, todo dependerá de la cantidad de personas que trabajen y la inteligencia para producir”.

¿Cómo se atenderá la falta de desfibradoras?

“Antes se acarreaban las pencas de los planteles a las desfibradoras porque sólo eso se tenía. Si en vez de eso usamos desfibradoras portátiles sería más fácil para el productor. Es decir, entra (a las plantaciones) una camioneta con su desfibradora instalada y conforme se van cortando las hojas se les va poniendo en ese equipo. El bagazo servirá de abono, como un fertilizante orgánico… Será una cuestión sustentable.

“Los camiones podrán entrar a los caminos que se usan para sacar las cosechas. Pueden ser camiones de tres o de ocho toneladas… Ya no se transportarán las pencas a la casa principal, porque eso se acabó”.

¿Con qué recursos se hará?

“Si necesitan apoyo (los productores) lo pueden tramitar dentro del componente que les corresponde. Que quieren su raspadora, su camioncito, ¿cuánto cuesta? Que hagan su solicitud y yo veo que se apruebe”.

¿Las desfibradoras portátiles son la solución?

“Eso significa ahorro de tiempos y costos. El productor las va a usar donde siembra. Nos hemos quedado así porque la gente quiere seguir el mismo esquema de las desfibradoras (antiguas) y creo que debemos hacerlo más práctico”.- ÁNGEL NOH ESTRADA

De un vistazo

Competencia desigual. Hace varias décadas Yucatán llegó a ser el primer productor mundial de henequén. En esa situación estaba cuando el Estado se apoderó de la industria henequenera. Con el paso del tiempo el agave fue perdiendo terreno ante las fibras sintéticas, que ganaron mercado en forma paulatina hasta apoderarse por completo de él. La situación llegó a tal nivel que en una época se tuvo que importar henequén de Brasil para que las fábricas tuvieran materia prima.

¿Y los campesinos? Cuando se le pregunta sobre la reducción de campesinos y su impacto en los planes para el campo, el delegado de Sagarpa, Manuel Escoffié Pompeyo, dice que se están acabando los campesinos por las condiciones modernas: “Los hijos de los productores sienten más cómodo estar en una oficina con aire acondicionado que ir a la milpa bajo el sol, con 40 grados, y que los pique el ‘pica pica’ y tengan el problema de las culebras, los mosquitos, el tábano y todo lo que les acarrea a los campesinos, que finalmente de ellos comemos”.




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