Jornada de contrastes

Tranquilidad y alta demanda de servicios en asueto

Una vista de la actividad comercial en el Portal de Granos. En el Centro, las ventas se concentraron en sitios dedicados a la ropa, en tanto que en otros rumbos de la ciudad de Mérida fue evidente la alta demanda de los servicios relacionados con la comida y el entretenimiento

El Día del Trabajo ocasionó ayer una baja en la actividad comercial de Mérida, pero una alta demanda de servicios en las plazas comerciales, restaurantes, agencias de cervezas y centros recreativos gratuitos.

Los negocios formales del primer cuadro de la ciudad cerraron en su mayoría, los palacios Municipal y de Gobierno que están en la Plaza Grande estuvieron con sus oficinas cerradas y las aceras de las calles no se vieron atiborradas de transeúntes como ocurre en días laborales.

El servicio de autobuses y taxis foráneos también tuvieron bajo movimiento por la disminución de la actividad humana, lo que se reflejó en la circulación vial y calles sin largas filas de automotores, claxonazos para apurar a los conductores o los acostumbrados embotellamientos en las calles principales.

El día de asueto también propició la suspensión de labores en el sistema bancario local, pero los cajeros automáticos resolvieron la falta de liquidez de los usuarios.

Tampoco hubo servicio de recolección de basura domiciliaria y comercial porque los trabajadores de las empresas de limpia de la ciudad dieron el día de asueto a sus trabajadores, un descanso obligatorio que marca la Ley Federal del Trabajo.

Hubo grandes empresas que abrieron por el tipo de productos o servicios que venden, como la cadena de tiendas Boxito, La Ferre, Bicimotos del barrio de Santiago y algunas tiendas de ropa del Centro y de artesanías, pero se vio poca actividad.

Centros de reunión

Los lugares que registraron buena afluencia de personas, familias completas y principalmente niños fueron los zoológicos del Centenario y Animaya, que como ya es costumbre en esta administración abrieron sus puertas para permitir horas de diversión y convivencia entre las familias.

El legendario trenecito del Centenario siempre estuvo lleno durante sus recorridos y la jaula del mismo parque donde están las jirafas, tres cebras y las avestruces llamó la atención de los visitantes que desfilaron para observar las “travesuras” de los caballos rayados y el ritual de las avestruces que ante los extraños agitan sus enormes alas en advertencia de algún ataque defensivo.

Hoy volverá la intensa actividad en los comercios, escuelas y calles porque regresará la rutina cotidiana.

La vialidad volverá a atiborrarse con tantos automotores y las aceras estarán repletas de gente.- Joaquín Chan Caamal




Volver arriba