Invasión en las plazas

Buena afluencia dominical en esos centros comerciales

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Las plazas comerciales confirman cada fin de semana que son el termómetro de la economía local y santuarios familiares por la gran cantidad de personas que las visitan con fines de recreación, compra, paseo y negocios.

Es común ver en las cafeterías gourmet de las plazas comerciales a personas con computadoras portátiles y documentos, saboreando una bebida y hablando de negocios. O el área de los restaurantes repleto de gente, principalmente familias, que por momentos hacen insuficientes las mesas y sillas de las secciones de comida rápida.

El panorama dinámico, de ir y venir de la gente, de los recorridos por las tiendas, las sillas de descanso ocupados y los clientes que salen con algún producto de las plazas comerciales contrasta con el panorama desolador de los alrededores de los casinos cerrados por las autoridades federales por presuntas irregularidades en su operación.

Ayer hubo opiniones encontradas sobre el cierre de esos negocios.

Clientes que asistieron a Galerías Mérida, donde funcionaba Casino Life, consideraron que el centro de juego y musical era una opción de entretenimiento y que su clausura afecta la afluencia de visitantes a ese centro.

Clientes de La Gran Plaza manifestaron otra visión. El cierre temporal de los casinos en Mérida beneficia a los jugadores y sus familias porque ya no pierden su dinero y ahora pueden optar por otra diversión más saludable.

Galerías Mérida tuvo ayer una buena afluencia que se reflejó en el restaurante abierto, en los cines, pista de patinaje y tienda departamental Liverpool.

La Gran Plaza ya no tenía espacio en su estacionamiento exterior a las 14 horas y sus corredores de tiendas estuvieron saturadas. Incluso, unos ocasionales vendedores de las famosas donas Krispy Kreme “vieron volar” sus cajas de esa fina pastelería.

Casi la misma afluencia se vio en City Center, aunque de noche se triplica el número de visitantes en su corredor de restaurantes y bares. El encargado del restaurante La Parrilla en la Gran Plaza, René Kumal Tzab, comentó que es tradicional que los domingos el área de comida rápida esté repleta de gente porque los meridanos ya se acostumbraron a comer fuera de sus casas porque les sirve de paseo y convivencia entre la familia.

“Aunque no sea día festivo viene mucha gente”, indicó. “La hora pico de las comidas es de 1 a 5 de la tarde. No hay ni donde sentarse, la gente tiene que esperar para ocupar una mesa”.

La Parrilla de esa plaza vendió 80 kilos de un trompo de pastor, más otros guisos como gringas y pizzas que son muy demandadas.

“La gente viene a las plazas por la comodidad, la atención, el servicio rápido y la gran variedad de mercancía”, dijo.- Joaquín Chan




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