Día de calma en la ciudad
Mérida despierta tarde para el estreno de 2013
En su primer día del año, Mérida amaneció con un clima fresco, agradable, sus calles desiertas y silenciosas, en marcado contraste con las prisas, el gran número de personas y festejos que se vivieron la noche anterior, la última de 2012.
En las calles, sobre todo de las colonias populares en el sur y oriente de la ciudad, se observaban las huellas de los “viejos quemados” al filo de la media noche anterior, como parte de la tradición para despedir el año que terminó.
El mercado de San Sebastián -que en un día normal tiene actividades desde la madrugada, con un intenso ir y venir de personas-, ayer hasta las ocho de la mañana estaba desierto, con sus puestos cerrados.
Este panorama se presenta cada año en esta fecha, porque el primer día del año es de asueto y, sobre todo, porque sigue a los festejos que muchos empezaron la noche anterior y continuaron en las primeras horas de ayer, incluso cerrando calles en algunas colonias para realizar los festejos entre vecinos.
Como cada año en esta fecha, las principales avenidas de la ciudad estaban desiertas, al grado de que se podía ver en esas vías a algunas personas que decidieron empezar el año haciendo ejercicio y aprovecharon las calles semivacías para correr sin sufrir los riesgos que representan el intenso tránsito vehicular.
En parte se justificó que las personas tomaran las avenidas y calles principales para hacer ejercicio, porque los espacios deportivos, como el Estadio Salvador Alvarado y otros, ayer no abrieron.
La plaza principal, alrededor de las 7:30 horas se veía desierta, por momentos se veía pasar a una que otra persona dirigiéndose a las calles aledañas a esperar los autobuses urbanos.
Sólo algunos taxis y vehículos policíacos transitaban por las calles principales de Mérida en el amanecer del primer día de 2013. Hasta pasadas las 10 horas empezó a verse normalizarse el movimiento de la ciudad.- DAVID DOMíNGUEZ MASSA.
Mérida | Su primer día del año 2013
Luego de los festejos y el reventar de bombitas para despedir el año, la ciudad amaneció en calma.
Huellas de los “Viejos”
Postes y paredes quemadas, así como esqueletos de sillas, fue lo que quedó, como prueba irrefutable de que esos sitios sirvieron la noche anterior para “quemar al viejo”, muñecos rellenos de bombitas y juegos pirotécnicos, costumbre que cada año se arraiga más en los meridanos.
En calma
Como cada año en esta fecha, la reanudación de las actividades de la ciudad fue lenta, hasta en el transitar de los vehículos en las principales calles y avenidas.
Pocos comercios
Hasta pasado el medio día abrieron sus puertas algunos comercios, principalmente restaurantes, que fueron de los pocos que laboraron.