“No lloren, no lloren”

La otra cara del trabajo de cada día en la Prodemefa

Cinthia Giuliana Pacheco Garrido, procuradora de la Defensa del Menor y la Familia, a las puertas de esa institución. Con el Código de Familia, que entró en vigor en 2013, el papel de la Prodemefa como vigilante de los derechos de niñas y niños se reforzó en los juicios familiares
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Cinthia Giuliana Pacheco Garrido, procuradora de la Defensa del Menor y la Familia, a las puertas de esa institución. Con el Código de Familia, que entró en vigor en 2013, el papel de la Prodemefa como vigilante de los derechos de niñas y niños se reforzó en los juicios familiares
Sobre estas líneas, la titular de Prodemefa en la entrevista. A la derecha, en plática con parejas interesadas en adopciones


Cinthia Giuliana Pacheco Garrido está a cargo de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Prodemefa) desde hace un año, aunque trabaja en esa dependencia desde tiempo atrás.

Su papel de abogada de la familia, especialmente de niñas y niños, le ha dejado experiencias difíciles, pero también satisfacciones.

“Ha sido un cambio de vida, totalmente, y creo que no sólo para mí sino para cualquiera que ha estado en este puesto”, dice en una entrevista en la que aborda el trabajo de la Prodemefa en la solución de conflictos familiares, tema del que publicamos amplio reportaje la semana pasada. “Hay una vida antes y después de ser procuradora”.

“Soy madre de dos hijos. Antes de ser procuradora ya trabajaba yo aquí. Al principio es algo duro ver lo que le pueden hacer a un niño o una niña, incluso sus propios familiares… Es algo que les pasa a todos los que llegan a trabajar en la Procuraduría. Hay un período de quince días o un mes en el que nos preguntamos por qué pasa eso. Lees un expediente y lloras, llegas a tu casa deprimido, ves a tus hijos y quieres que nada les suceda…”

El resultado final, dice, es que se aprende a estar más alerta de los hijos y llega un punto en el que ya no es tan fácil sorprenderse.

“Si llega alguien a llorar y a contarnos una triste historia aprendemos que detrás de esa triste historia no está toda la verdad”, añade. “Hay que oír a la otra parte y, sobre todo, a nuestros niños y niñas”.

La maestra en Derecho indica que lo más satisfactorio es lograr que un niño deje de ser maltratado.

Relata que han vivido casos de niñas que llegan con omisión de cuidados, desnutridas, con llagas y casi sin cabello por la falta de alimentación. El rescate de un menor en esas condiciones y su traslado a un lugar donde se le protege no representa, subraya, que se le esté quitando a una familia que “le da lo mejor”.

“No, lo estás quitando a una familia que está resultando dañina para su desarrollo”, recalca. “En uno o dos meses los ves recuperados en el albergue, los ves contentos y van a la escuela, algo que muchos nunca habían hecho”.

La entrevistada explica que la entrega de niños en adopción equivale a cerrar un ciclo, porque los menores llegan a una familia que los espera “con todo el amor del mundo”.

“Dar la noticia a una pareja que no ha podido tener hijos biológicos te hace llorar”, enfatiza. “Ves a hombres fuertes y rudos que vienen con sus esposas y les cambia el rostro cuando saben que van a ser padres. Les salen las lágrimas. Les digo: no lloren, no lloren, porque voy a llorar con ustedes”.- ÁNGEL NOH ESTRADA

Prodemefa | El trabajo cotidiano

La procuradora Cinthia Pacheco Garrido habla sobre el trabajo que desempeña el personal a su cargo.

Lo que representa

“Reconozco su entrega al cien por ciento”, dice. “No venir a trabajar aquí representa no atender a un niño que puede estar siendo violado, torturado o prostituido”.

A cualquier hora

“Si a las tres de la tarde nos llega el reporte de niños abandonados desde hace cinco días en una casa, allá se van el psicólogo, la trabajadora social y el abogado. Si tenemos que terminar a las 12 de la noche o las 3 de la mañana, pues terminamos a esa hora…”



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