“Yo sí trabajo feliz”

A sus 65 años, no le tiene miedo a la labor diaria

Mauricio Garrido Espínola, conocido como "El Pipis" o "El Chaparro", ayer, durante uno de los servicios de traslado de carga en el Centro

A sus 65 años de edad, Mauricio Garrido Espínola, conocido como “El Pipis” o “El Chaparro”, trabaja como carretillero en distintos mercados del centro y para quienes soliciten su trabajo.

Con una mirada alegre, ” El Pipis” usa un camisa enrollada en la frente, para protegerse del sol, unas “chanclas” y unos calcetines cafés.

Se detiene unos minutos, toma un descanso y continúa, ya que transporta unas botellas de plástico. En su trabajo, a diario tiene que esquivar autos y camiones que van y vienen. “Hay que abrir los ojos, estar abusado y bien atento”, comenta.

“Siempre he trabajado con cosas pesadas: albañil, cargador y ahora carretillero”.

Mientras camina con la carretilla cargada que lleva a sus espaldas, Garrido Espínola saluda a quienes pasan a su alrededor. “Todos me conocen”, aclara sonriente.

“A mí me gusta ser libre y andar trabajando, no me gusta estar en la casa”, señala.

Para él no es peligroso este trabajo, le encanta, “es lo que me llena, me da salud; si no vengo a trabajar, me siento enfermo”, expresa entre risas.

Cuando le va bien gana entre 200 y 300 pesos al día, pero afirma que no trabaja tanto por el dinero, sino para sentirse vivo, que aún puede hacer cosas, que es útil.

Recorre todas las calles y si alguien le dice: “¡Hey, ‘Pipis’, necesito que me hagas esta chamba”, él acepta con mucho gusto.

“Sólo porque ya estoy viejo, sino llevaría más cosas pesadas”, agrega.

Vive con su esposa en una casa de la calle 46, en el Centro de Mérida. Nunca pudo tener hijos; afirma que le hubiera encantando tenerlos, “pero pues nomás nunca se dio”, aunque admite que hubiera sido muy difícil, ya que la vida es dura, “sobre todo cuando se es pobre”.

Dice que no es católico, pero agradece mucho a Dios que le dé salud y fuerza para seguir trabajando.

“Mientras uno tenga sus extremidades, no hay excusa para no trabajar. Dios me dio dos manos y dos pies para sacar adelante a mi esposa y a mis suegros, y es lo que hago”, señala “El Pipis”, quien todos los días trabaja de siete de la mañana a siete de la noche.

“La vida me ha enseñado a trabajar, nada es fácil y gratis en esta vida que es bien dura”. Pero “El pipis” no lamenta nada. Comenta que, aunque no haya tenido hijos, tiene a su esposa y el cariño de sus amigos y clientes.

“De eso se trata, de ser bueno y estar alegre. Yo sí trabajo feliz, por eso me llevo bien con todos”, indica con una sonrisa en el rostro, mientras entrega la carga.

Ha terminado este trabajo y ahora regresa al mercado y se sienta para esperar a que otras personas soliciten sus servicios.

Así es todos los días, busca la manera de sacar para el pan o para sentirse útil.

Mientras algunos pasan el tiempo en cosas superficiales y sin importancia, Mauricio Garrido Espínola trabaja y es un ejemplo de fuerza, pero no de fuerza física, sino de alma y espíritu.- Abraham Bote Tun

De un vistazo

Trabajo

Antes de trabajar como carretillero, por muchos años Mauricio Garrido Espínola fue cargador de muebles y materiales de construcción. Fue albañil y dice que antes el oficio era más duro y difícil, ahora los supuestos albañiles trabajan un rato y descansan más tiempo.

Familia

Vive con su esposa y sus suegros. Por ellos trabaja a diario, para cuidarlos, sobre todo a sus suegros “que ya están viejitos y pronto partirán”. Su esposa es el amor de su vida y lo ha apoyado en todo lo que ha hecho. Ella lo espera cuando regresa a casa.

Lluvia

La lluvia es uno de los problemas que no le dejan trabajar, ya que no puede salir a las calles del Centro a ofrecer su trabajo; cuando eso pasa, tiene que esperar a que pase la lluvia y cuando ésta pasa, ya no encuentra trabajo o es muy poco.




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