Un oficio todavía vigente

Las "sobadoras" conservan su sitio en el medio rural

El investigador de la cultura maya Freddy Poot Sosa señaló que a pesar del avance tecnológico, las llamadas “sobadoras” siguen vigentes como un medio de auxilio médico, sobre todo para las mujeres embarazadas.

En un principio sólo sobaban, pero con los años se convirtieron en parteras en muchas de las comunidades indígenas y es tanto su arraigo que hay convenios con el sector salud para capacitarlas con conocimientos científicos y acreditarlas de manera oficial, dijo.

En entrevista con Notimex, refirió que aunque todavía hay mujeres especializadas sólo en las sobadas, casi en todos los lugares están vinculadas o trabajan de manera coordinada con parteras.

La realidad es que en el ambiente rural yucateco, incluso en algunas zonas urbanas, la “sobadora”, al margen de si asiste o no un parto, cumple un papel importante porque proporciona atención médica y aconseja a las mujeres preñadas, parturientas y puérperas, agregó.

“Los recursos que utilizan para mitigar el dolor al momento del nacimiento siguen siendo socorridos y respetados en comunidades rurales y abarcan simples masajes o sobadas y aplicación de vendas, entre otros”, refirió.

También son poseedoras de conocimientos ancestrales en la administración de infusiones de plantas y uso de medicamentos de patente y hasta realizan algunos ritos y para enfrentar el dolor, expuso.

“Las sobadas se aplican en todo el cuerpo con la finalidad de establecer la posición del desarrollo fetal y aliviar las molestias de la espalda”.

La “sobadora” palpa el vientre de la embarazada para localizar la cabeza del niño y determinar su posición y si ésta no es la correcta desplaza al bebé mediante un movimiento giratorio y lo coloca en la dirección adecuada, explicó.

Añadió que hay voces que afirman que la sobada en la etapa final del embarazo permite a la partera establecer la fecha probable del nacimiento y detectar la posición fetal. En la actualidad, expresó, casi no se procede a corregir la posición fetal en el útero, al menos, las parteras controladas por la Secretaría de Salud del gobierno federal canalizan los embarazos y partos considerados de alto riesgo a las unidades médicas, pues de lo contrario pueden ser sancionadas. Un sondeo realizado a principios de este siglo por investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán (UAY) revela que mujeres de Tzucacab afirmaron sentirse bien después de las sobadas, no sentir molestias en el vientre y estar más relajadas y satisfechas. Otras mujeres entrevistadas señalaron que lo hacían más por costumbre o por insistencia de sus mamás y abuelas que usaban esos métodos. El estudio ‘La concepción del cuerpo humano, la maternidad y el dolor entre mujeres mayas’ del investigador de la UADY Miguel Guemez Pineda señala que a pesar del arraigo a las ‘sobadoras’, la mujer maya cada vez acude con más frecuencia al médico para el control del embarazo como condición para que la atienda una partera. ‘Ese requisito representa un dilema, pues muchas se resisten a enfrentarse a la consulta médica y la auscultación. El pudor les hace vacilar para recurrir al médico, aunque cada vez más mujeres mayas lo aceptan’, indica el estudio. El propio Poot Sosa admitió que aunque poco a poco muchas mujeres indígenas prefieren ir al hospital a dar a luz, la presencia de las ‘sobadoras’ y parteras seguirá vigente muchos años más. En algunas comunidades indígenas de la península yucateca aún se cree que las ‘sobadoras’ y las parteras ‘tienen cierto toque de divinidad y que sus capacidades y cocimientos son una especie de don divino’. >rem 1<0>rem 0<




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