Todo lo que desea en la vida

Todo lo que desea en la vida

Maestro de corazón y bicicletero de oficio, siempre feliz

Andrés Medina Silva, de 73 años, en su taller donde repara bicicletas, oficio en el que ya tiene 25 años trabajando; considera que por las reformas hacendarias ya es tiempo de cerrar su negocio y lo extrañaría

Después de dedicarse a “maestro alfabetizante” de niños y adultos en escuelas nocturnas en el D.F., Andrés Medina Silva ahora se gana la vida reparando bicicletas en Mérida.

Oriundo de Tixkokob, Medina Silva tenía ganas de ser maestro, así que al cumplir 15 años y terminar la secundaria se fue al Distrito Federal con su tío, quien vivía ahí desde hacía años.

Su pariente le dijo que podría enseñar a niños de escasos recursos y a personas de la tercera edad en escuelas nocturnas; no lo pensó dos veces y se fue, dejando atrás a su madre y a sus amigos. En la capital vivió en albergues junto con su tío.

Indica que se acostumbró al clima de ahí, el cual dice que le agradaba, ya que no había calor “como el que pega” en el Estado.

Luego de estar en el D.F. durante cinco años recibió una carta de su madre.

En el escrito le decía que ella sufría de una enfermedad muy grave y que estaba muy mal; le pedía que regresara para que estuviera con ella en sus últimos días.

Asustado, de inmediato volvió a Tixkokob.

Ya de nuevo en la tierra que lo vio nacer se dio cuenta de que su madre lo había engañado, que no sufría ninguna enfermedad más que la nostalgia de no tenerlo en su casa, junto a ella.

Al principio se molestó, pero luego Andrés Medina entendió a su madre y se quedó con ella, no le importó haber dejado atrás a sus alumnos.

“Aunque no era un maestro titulado, sí lo era en el interior”, dice, mientras se quita la grasa de los dedos.

Pero luego de un par de años se fue de su hogar para establecerse en Mérida.

Nunca quiso dejar de aprender, así que tomó cursos de inglés y mecanografía, donde conocería a la que actualmente es su esposa.

“Por algo pasan las cosas, no me quede ahí, pero aquí encontré el amor”, expresa.

Luego de tener varios trabajos, un amigo le dijo que se dedicara a la reparación de bicicletas y él aceptó. Aprendió lo básico y con el tiempo lo más complejo.

Luego de aprender lo suficiente puso su “Hospital de bicicletas”.

Señala que la bicicleta es muy útil, sobre todo en los pueblos; al usarla se ayuda al cuidado del medio ambiente y además es una excelente forma de hacer ejercicio, aunque afirma que hay conductores que no respetan a los que manejan bicicletas. “A veces pasan demasiado cerca y nos llegan a golpear”, indica el mecánico.

Dice que no se arrepiente de haber dejado lo que había conseguido en el D.F., ya que aquí está bien con su esposa y, además, su trabajo le gusta, “y eso es lo más importante”.

No le guarda rencor a su madre por lo que hizo; ella murió hace un año. “Yo entendí por qué lo hizo e igual la extrañaba”, afirma.

Dice que está a gusto y nada le falta, tiene todo lo que desea y con eso está bien y feliz, con el amor de sus hijos y de su esposa.- Abraham Bote Tun

Trabajo | Dificultades

Después de 25 años trabajando con bicicletas, dice que podría dejarlo.

Piensa retirarse

A sus 73 años y luego de 25 la en reparación de bicicletas, Andrés Medina Silva dice que podría cerrar su negocio ya que Hacienda le pide muchos requisitos que, según él, le generarán muchos gastos, “por eso considero que lo mejor sería cerrar mi negocio”.

No hay de tora

Admite que si llega a dejar este trabajo, lo extrañaría mucho , pero que no le queda de otra.

Tiempos difíciles

“Los tiempos cambian, ahora son más difíciles que antes. vivimos en una época de mucha crisis”. afirma.

Saludable

Medina Silva invita a usar más la bicicleta y menos los automotores. Es mejor para la salud, señala.




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