Superación profesional

Joven universitario busca impulsar su negocio piñatero

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VALLADOLID.- Después de trabajar ocho años con un “piñatero” y aprender de él, José Nicolás Hoil May, de 22 años, ya tiene su propio negocio de piñatas y es el sostén de su familia. El joven dice que cuando sea un profesional tendrá una empresa organizadora de fiestas.

A diferencia de otros “piñateros”, Hoil May no usa moldes, sino únicamente las manos, papel periódico y globos para darle la forma a sus creaciones.

Es uno de los pocos que hace piñatas de cualquier tipo de personajes. Si alguna persona le lleva una foto con 15 días de anticipación, puede hacer una piñata similar a la imagen.

Con José Nicolás trabajan sus hermanitos y uno de sus primos, todos estudiantes que ven este oficio como una forma de ayudarse.

José Nicolás les paga por trabajar, pero eso no le quita la responsabilidad de aportar dinero para el sostenimiento de la familia. Su papá murió y con la venta de las piñatas salen adelante los cinco integrantes de la familia.

El año pasado vendió, según calcula, unas 3,000 “piñatas creativas”, a las que llama de esta manera porque son únicas en la ciudad, ya que se salen de los modelos habituales que se manejan, que son estrellas o las figuras que se hacen con moldes.

Las piñatas creativas se venden entre 250 y 300 pesos y miden 1.70 metros de altura.

-Hay clientes que compran una “piñatas creativa” y luego regresan a comprar otra pero de una figura normal, porque, según me dicen, le gustó mucho la primera y no le dan ganas de romperla.

-Sí duele ver que quedan bonitas y saber que las van a romper; es parte de la chamba trabajar mucho tiempo y que lo rompan en poco tiempo -admite José Nicolás.

También para fin de año le encargan hacer piñatas de muñecos que sean personajes conocidos del país. Hoil May logra que las caras de los políticos queden idénticas.

En los carnavales lo contratan para darle vida a los carros alegóricos. Se encarga de hacer todas las figuras que le ponen a los carros para hacerlos más atractivos y acordes con las comparsas.

José Nicolás Hoil May cursan el sexto semestre de la Ingeniería en Administración de Empresas.

Le faltan dos años para acabar la carrera. Hasta ahora mantiene un promedio de 8.7 puntos. “Hasta hace unos años mi promedio era de 9.5, pero estar trabajando todo el día me hizo descuidar un poco la escuela”, reconoce.

Cuando acabe la carrera y sea ya un profesional, quiere impulsar su empresa de piñatas mediante el financiamiento de algún programas del gobierno como la “Incubadora de negocios”. Si no se lo aceptan, piensa hacer una empresa que ofrezca todos los servicios para fiestas.

José vive en la calle 47 entre 24 y 26 de la colonia la Oaxaqueña de esa ciudad.

Los interesados en adquirir algunas de sus creaciones, llamar al 985-105-22-34.- DAVID OSORIO MARFIL

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