Seis décadas de enseñar

Layda Alpuche es una institución en el arte del piano

La maestra Layda Alpuche Navarrete, que en abril pasado celebró seis décadas de enseñar piano, con su instrumento  de la marca Hamilton

“Aprender a tocar el piano, y ser maestra de este hermoso instrumento musical de matices suaves y fuertes, ha significado el eje de mi vida, mi satisfacción espiritual”, asegura Layda Alpuche Navarrete, quien en abril pasado cumplió 60 años de ser maestra y concertista de este llamado el instrumento más completo.

La maestra Layda es originaria de Hecelchakán, Campeche, pero radicada en esta ciudad desde muy temprana edad. Numerosos jóvenes hoy convertidos en adultos y niños ahora jóvenes han recibido sus enseñanzas y lo siguen haciendo, iniciándose en este arte que requiere de mucho estudio, disciplina, destreza, paciencia, dedicación y oído.

Layda fue alumna de la maestra Julia Santa Cruz de Oviedo, por cuyas manos abordaron los secretos del piano numerosas generaciones de meridanos y que al irse a residir a la ciudad de México entregara a sus alumnos por partes iguales a Guadalupe Franco, María Zapata y Layda, sus estudiantes más adelantadas, para que aquellos continuaran bajo su guía.

Debut en recitales

El 19 de abril de 1954 la maestra Layda presentó su primer recital de piano en la Sala de Conciertos “José Jacinto Cuevas”, perteneciente a la Dirección General de Bellas Artes y cuyo programa incluyó la Sonata (Patética) de Beethoven; Fantasía en do menor de Mozart; Minstrels, Vals lento, y 2o. Arabesco de Debussy; la Balada No. 3 y Scherzo No. 3 de Chopin; el Estudio de Concierto de Liszt y Fantasía Oriental de Balakirem.

De ahí fueron numerosos los recitales presentados por la maestra en diversos foros de la ciudad, entre los que destacan los teatros de la Universidad Autónoma de Yucatán, del IMSS, Daniel Ayala y el Peón Contreras, al igual que fue en aumentó el número de alumnos que acudía a su academia, ubicada en ese entonces en el barrio de San Juan.

Sin precisar, la profesora calcula en promedio 20 alumnos al año, llegando hasta 30 en la década de los 80, años que considera como los de mayor asiduidad de estudiantes, muchos de ellos destacados personajes de la comunidad como el concertista Manuel Escalante Aguilar, quien en la actualidad reside en España.

Alumnos destacados

También estudiaron en su academia, Pedro Carlos Herrera López, pianista, arreglista y director de la Orquesta Típica Yukalpetén; Míriam Cazola Peraza, reconocida maestra de danza; Amós Lucidi Petruso, joven concertista nacido en Italia; Roberto Sánchez, uno de los mejores exponente de la música camerística del Sureste de México, así como quien fuera la Primera Bailarina de la Compañía Provincial de Ballet, Cinthya Sue Ricalde Zurita.

Los recuerdos están a flor de piel y mientras la maestra nos enseña sus recortes periodísticos con reseñas de pasados conciertos, programas de recitales y fotografías, la emoción la invade y basta con ver el rostro de algún alumno para que el nombre le llegue de inmediato a la mente junto con los recuerdos imborrables de sus días de clases y los nervios de las audiciones.

“Anécdotas, muchísimas, no sabría por dónde empezar, guardo un cariño muy especial por cada uno de mis alumnos, algunos hicieron muchos años conmigo, empezaron muy pequeños y siguieron hasta ya entradas sus carreras profesionales, junto con ellos viví sus andanzas por las primarias, secundarias y preparatorias, sus dudas, sus temores, sus momentos de alegrías y también de tristezas y compartí el amor al piano y a la música”, nos dice.

Menor interés

La maestra considera que las crisis económicas, el elevado precio de los pianos, el crecimiento de la ciudad y el ritmo acelerado de la vida actual, junto con las diversas opciones para su estudio, han reducido el número de interesados en el piano, pues muchos prefieren adquirir un teclado, comprarse un cuaderno de lecciones y empezar a tocar, aún sin leer nota.

Recuerda que a los seis años de edad le vino el gusto por la música, pues en su natal Hecelchakán visitaba a su tía Ana María Navarrete, quien daba clases en un piano Wagner y con quien tomó sus primeras lecciones, tanto de solfeo como de teoría musical, lo que ahora dice se ha suprimido en muchas academias, pues no les gusta a la juventud.- Luis Iván Alpuche Escalante

De un vistazo

Piezas populares

La maestra Layda siempre ha tenido una inclinación por la música clásica, aunque disfruta mucho tocar piezas populares como “Adiós”, de Enric Madriguera, una de las grandes favoritas de Glenn Miller; “La chica de Ipanema”, bossa nova con letra de Vinícius de Moraes y música de Antonio Carlos Jobim; “Aguas de marzo”, igual de Jobim, considerada la mejor canción brasileña de todos los tiempos y “Begin the Beguine” de Cole Porter, uno de los estándares de la música popular estadounidense.

Música clásica

Pero lo clásico es lo suyo y Liszt, Debussy, Mozart, Chopin, Beethoven, Manuel M. Ponce y Ricardo Castro Herrera, estos dos últimos pianistas y compositores mexicanos, son los que invaden su corazón y reconocen como suyos las viejas teclas de su piano vertical Hamilton, regalo de su padre Luis Alpuche Alpuche y de su madre Celia Consuelo Navarrete Quintero, y que sigue enseñando a niños, jóvenes y adultos bajo la atenta mirada de Santa Cecilia, patrona de la música, en su hogar de Residencial Pensiones.




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