Responden a los feligreses de la colonia Alemán

El padre Antonio Pech habla de un terreno polémico

El padre Antonio Pech Navarro, ex párroco de la colonia Alemán, aclara que el terreno de la calle 27 de esa colonia, que un grupo de feligreses asegura pertenece a la Iglesia, era de su propiedad, estaba a su nombre y, por tanto, tenía todo el derecho de disponer de él.

“No tenía por qué entregárselo al Episcopado y así lo consideró en su momento el arzobispo Manuel Castro Ruiz”, dice en entrevista. “Vendí el terreno, en efecto, como dicen los inconformes, en 2010, para poder comer”.

Ayer publicamos que cerca de 20 feligreses de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, de la Alemán, pidieron en un plantón la intervención de las autoridades eclesiásticas y del gobernador Rolando Zapata para investigar la presunta apropiación de ese terreno por el padre Pech que, dijeron, es propiedad de la Iglesia y producto de una donación del gobierno del estado hace 56 años.

Comunistas

El P. Pech Navarro, de 93 años, fundador de la parroquia, a la que dirigió casi cuatro décadas, relata que el terreno que ocupa el Sagrado Corazón medía inicialmente 4,999 metros cuadrados. “Yo me quedé con 677 metros y el resto pasó a manos de la iglesia y luego del gobierno federal, pero toda esa extensión yo la conseguí del gobierno del Estado en 1958, por mi amistad con los comunistas que llegaron al poder y que gestionaron y entregaron ese terreno a mi nombre”, dice.

Entrevistado en su domicilio, el P. Pech refuta las acusaciones en su contra y recuerda que el arzobispo Ruiz Solórzano lo mandó a la colonia Alemán en 1956 -un fraccionamiento para burócratas, recién construido por el gobierno federal, que no consideraba la edificación de un templo católico- con la misión de conseguir aunque sea un terreno pequeño para construir una capilla, “pero pasó año y medio y nada…”

-En esa época yo mantenía una estrecha amistad con el Profr. Antonio Betancourt Pérez, uno de los promotores del comunismo en Yucatán, quien, a su vez, era amigo de Agustín Franco Aguilar, también comunista, y de otros funcionarios del gobierno.

-Por la amistad que teníamos, ellos gestionaron la donación de la mitad de una casa dúplex de la Alemán a la Iglesia, apenas suficiente para levantar una capilla de 40 personas. Se lo informé al arzobispo y él me dijo: dadas las dificultades, acéptalo. No, respondí: yo quiero una iglesia del tamaño de la Catedral para la colonia, pero sin columnas. Eso también se lo dije a Betancourt…

-Pasaron los meses y Franco Aguilar, que, en efecto, tenía fama de comunista, se convirtió en gobernador del Estado, en enero de 1958.

Entonces Betancourt me volvió a llamar y me dijo: le urge al gobernador hablar contigo. Continuará.-HERNAN CASARES CAMARA

Historia de una donación

Preocupación

Según Antonio Betancourt, relata el P. Antonio Pech, el gobernador Franco Aguilar estaba preocupado porque creía que el arzobispo Fernando Ruiz Solórzano pensaba que su gobierno atacaría a la Iglesia, por lo que quería hablar con él.

Desayuno

“Arreglamos un desayuno con el gobernador y el arzobispo en casa del Sr. Pasos Peniche, amigo de los dos”, recuerda el P. Pech. Allí Franco Aguilar le dijo al prelado que aunque tenía otras creencias nunca atacaría a la iglesia y como gesto de buena voluntad y sabiendo de su interés por abrir un templo en la Alemán, le ofreció gestionar la entrega de un terreno adecuado.

Donación

“Al día siguiente me llamó el secretario de Gobierno y me entregó, a mi nombre, el terreno donde luego se construyó la parroquia”.




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