Reflejo de “amor divino”

Cumplen el sueño de unir sus vidas con bendiciones

La ceremonia de matrimonio de Francisco y Francisca fue celebrada por el padre José María Sabín Sabín; asistieron cinco de los hijos de la pareja, así como sus familiares y amigos del Albergue Buena Voluntad

Y al final.., sellaron su amor para siempre. Después de sortear varios obstáculos durante sus vidas, ayer Francisco y Francisca se unieron en matrimonio por la Iglesia.

Sonrisas de nerviosismo no sólo en los novios, sino también en los invitados y demás personas del Albergue Buena Voluntad, que estaban felices de ser testigos de la unión de la pareja.

Cinco de los seis hijos de “doña Panchita y don Panchito” asistieron a la ceremonia. Ése era el único deseo de la pareja, tenerlos a su lado en ese gran día…

Los novios parecían nerviosos, como dos adolescentes recién enamorados…

Se notaba porque en sus rostros permanecía una sonrisa y pocas palabras. Estaban muy emocionados, sobre todo Francisca, quien casi no hablaba para evitar soltar las primeras lágrimas… y lo logró.

Quienes no pudieron aguantar las lágrimas de alegría fueron cuatro de sus hijos: Manuel Jesús, Luis Francisco, Rosaura Beatriz y Lidia Yareli. El único que no lloró fue Eduardo Efraín.

Los más pequeños, de 9 y 11 años, Manuel Jesús y Luis Francisco abrazaron a sus padres mientras lloraban.

Durante la misa, celebrada por el padre José María Sabín Sabín, los novios se mantuvieron atentos a las palabras que éste les dirigía.

El padre les dijo: “Amarnos nos ayuda a acercarnos más a Dios”… y así ser “un reflejo de su amor divino”.

“Gracias por estos años compartidos… ver nuestro sueño realizado contigo, por siempre….” Se escuchaba la música proveniente de un sintetizador, mientras dos de sus hijos les colocaban el lazo a los novios como símbolo de su unión.

Llegado el momento de la unión, Lidia, una de sus hijas, dejó correr en su rostro unas cuantas lágrimas, al escuchar que el sacerdote dijo a sus padres: “Lo que Dios acaba de unir, que no lo separe el hombre… ¡Que así sea!”

Finalizada la ceremonia, el padre anunció al novio: “Ya puede besar a la novia”.

Los invitados, emocionados, aplaudieron el beso del nuevo matrimonio.

Los aplausos continuaron al ver que los novios salían de la iglesia tomados de la mano, felices de haber cumplido su sueño más deseado.

Los organizadores realizaron un convivio para los novios, sus amigos del albergue y familiares, para culminar el “sueño de amor”.- María Fernanda Ramos Godoy

Enlace | Pool Pech

Ningún obstáculo pudo evitar que la pareja realizara el sueño de su boda.

Apoyo

El patronato del albergue Buena Voluntad realizó el sueño de Francisco Pool y de su esposa Francisca Pech, quienes por falta de dinero no se habían casado.

Familia

Con el apoyo del patronato, cinco de los seis hijos del matrimonio asistieron a la misa: Manuel Jesús, Luis Francisco, Rosaura Beatriz, Lidia Yareli y Eduardo Efraín Pool Pech.

Para siempre

Ni la enfermedad del cáncer le quitó la oportunidad a la pareja de unirse “para siempre”.




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