Perros callejeros asesinos

Ya mataron una gallina, una gata embarazada y atacan a personas que pasean sus mascotas

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Imagen de dos de los integrantes de la manada de perros de la colonia Morelos.- (Joaquín Chan)
Imagen de dos de los integrantes de la manada de perros de la colonia Morelos.- (Joaquín Chan)
Imagen de dos de los integrantes de la manada de perros de la colonia Morelos.- (Joaquín Chan)


Una manada de perros callejeros que vive debajo de árboles de un área verde de la calle 19 entre 8 y 9 del fraccionamiento Morelos, en Mérida, generan temor por su fiereza y cada vez más desarrollado instinto asesino.

Hoy en la mañana, alrededor de las 7, cazaron y comieron una gallina que escapó de alguna vivienda y que pasó por el territorio de los peligrosos canes, que se han agrupado, que riegan cachorros por el rumbo y son una amenaza para las personas “que no les cae bien”.

La gallina negra llegó al área verde en busca de comida orgánica. Picoteaba y rasgaba la tierra fresca cuando llegaron por sorpresa dos de los seis perros callejeros que habitan en ese lugar. Igual como los felinos salvajes se dividieron en la corretiza y uno de ellos alcanzó al ave de patio y la revolcó ante los cacareos desesperados y dramáticos de la gallinita fugitiva.

Luego, con su presa inerte, los dos perros cuidaron y vigilaron celosamente, con gruñidos para los transeúntes que miraron la cacería, y devoraron al animal.

Este hecho hizo recordar a los vecinos que hace casi un mes la misma manada de perros salvajes destrozó a una gatita embarazada que salió de la casa de su amo al momento que dormían los canes.

La gatita corrió ante el ataque, pero no pudo subir al árbol por su estado de embarazo. Los canes la despedazaron, pese a que el dueño, un chatarrero, los apedreó.

Con esta nueva víctima los vecinos ya ven como un peligro a los perros, que no están vacunados contra la rabia y también atacan a las personas que pasean a sus mascotas por el rumbo. Dicen que ojalá personal de la Perrera Municipal haga una razzia de perros callejeros por el rumbo. Joaquín Chan Caamal




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