Mérida, ciudad de bella imagen

Destaca su gente, sus artesaníasy sus edificios

Belem Oviedo Gámez, licenciada en Historia, señala que en Mérida sobrarían lugares para presumir por su rica historia

La licenciada en Historia Belem Oviedo Gámez, vicepresidenta nacional de Icomos Mexicano, destacó que es bella la estampa de las calles de Mérida con sus edificios coloniales, la gente en las aceras y las mestizas que venden sus legumbres y artesanías y deben darle su lugar.

¿En México se conserva, valora y recupera el patrimonio histórico?

“Por fortuna sí. Hay mucho trabajo en algunos Estados y haré referencia en la parte donde trabajo que es el patrimonio industrial”, indicó. “Este tema es muy interesante porque los museos de herencia industrial generan mucho turismo y dinero. Convertir en museo una vieja harinera, molino de café, minas, hospitales son proyectos exitosos”.

“Hay pueblos que se están muriendo, que son fantasmas y con un museo industrial reviven, vuelve la gente, surgen comercios artesanales y regresa la actividad”, señaló. “El museo tradicional de arte casi no atrae gente porque las personas creen que no sabe de arte y no la van a comprender, pero aprender, tener conocimiento y revivir el pasado de una mina es algo muy interesante”.

La licenciada Oviedo recordó que Yucatán tiene un museo industrial en la Hacienda Yaxcopoil (Umán) y según una investigación de Marco Antonio Hernández es el primer museo industrial de México que abrió en 1974.

“Si se promueve el museo de Yaxcopoil la gente va a ir, querrá conocer y aprender cómo era la industria henequenera de Yucatán, que fue muy famosa en el mundo”, subrayó. “Sólo es volver a ver lo que tenemos y en Mérida sobrarían lugares para presumir por su rica historia edificada que tiene. Hay fincas, haciendas, fábricas, ex edificios de alguna actividad que fue importante y que podrían ser museos industriales”.Puso como ejemplo al Estado de Hidalgo, que trabaja de la mano con Icomos Mexicano. En ese Estado formaron una sociedad civil hace 26 años y restauraron dos antiguas minas, el Pachuca y Acosta, en el Distrito Real del Monte, un hospital de trabajadores mineros, un archivo histórico, oficinas de una minera del Siglo XIX y le adjuntaron otros elementos y los propios ex mineros, sus familiares o pobladores narran las historias del duro trabajo en las enormes cavidades de la tierra.La asociación trabaja sin apoyo gubernamental y hoy en día esos pueblos fantasmas cuentan con amplia oferta artesanal, hay 10 hoteles para el turismo, la chatarra que vendían los pobladores ahora son joyas de museo.Dice que ese revaloramiento de la historia está cambiando vidas y comunidades. Sólo en 2013 la zona minera transformada en museo llevó 98,000 visitantes. Y eso es que no pagan publicidad, sino que la promoción es de boca en boca.El buen servicio es fundamental en el éxito de los proyectos y el valor de la historia está en la población que sabe la historia minera y la cuenta en las visitas guiadas.La riqueza del museo está en los materiales antiguos, las máquinas de aquella época y las narraciones de quienes sacaron el material de las vetas, de quienes laboraron en el hospital y conoció la difícil vida de los mineros y sus anécdotas.- J.Ch.C.




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