Mérida, capital del juego

Nuevo libro sobre la afición a apostar de los yucatecos

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Aunque en México -y particularmente en Yucatán- no existen estadísticas de la relación casino-juego patológico, la multiplicación de las casas de apuestas en los últimos 10 años es incuestionable, como también que esto se constituye -para algunas personas- en parte de su actividad social cotidiana.

Este fue el punto de partida de las investigaciones que recoge el libro “Juegos de azar en casinos. Reflexiones en el contexto contemporáneo”, presentado ayer en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán, el primer esfuerzo de importancia por conocer y comprender este fenómeno complejo, de múltiples aristas, que cada día cobra mayor presencia en Yucatán, particularmente en Mérida.

“Decidimos abordar este estudio desde una perspectiva más académica, más científica. No había investigaciones sobre el tema, pero existían eso sí muchos rumores, muchas leyendas urbanas sobre fortunas perdidas, desapariciones por deudas impagables, familias rotas.”, comenta el doctor José Humberto Fuentes Gómez, autor del primer capítulo de la obra: “Contexto sociocultural de los casinos en el espacio urbano actual”.

Romper esquemas

Los investigadores -todos miembros del Cuerpo Académico Praxis y Procesos Psicosociales de la facultad- consideraron que se necesitaba romper con ese enfoque exclusivo que ve el fenómeno desde una perspectiva patológica, “porque en Psicología ha predominado la visión del juego como ludopatía, como enfermedad”, dice el doctor Fuentes Gómez.

“Y es que, si se ve el juego sólo como una enfermedad, se asume que es una cuestión personal, no de la sociedad, no del gobierno. Quisimos acabar con esa visión limitada, por lo que abarcamos todos los aspectos posibles: biológicos, sociales, económicos, políticos, incluimos elementos que tienen que ver con la magia, la fantasía, analizamos los imaginarios sociales en torno al éxito, la fortuna, la riqueza y la felicidad”.

Importancia

Los autores, refiere, trataron de no ver todo en blanco y negro -o es malo o bueno-, sino por tratarse de situaciones complejas las abordaron con un enfoque integral.

Para la doctora Rebelín Echeverría Echeverría, coordinadora del proyecto, la importancia del libro radica en que busca un análisis, promueve una reflexión acerca de los juegos de azar en los casinos más allá de la mirada patologizante. “Podemos encontrar textos en otros países sobre esta temática, sin embargo, profundizan y se centran en la parte ligada al juego patológico. En este libro tratamos de huir de esa visión y ofrecer un panorama mucho más amplio que contempla aspectos sociales, económicos, culturales, políticos, lúdicos e incluso arquitectónicos”.

Situación en Yucatán

¿Se ha convertido el juego de azar en un problema social en Yucatán?

Comenta al respecto el doctor Fuentes: “Es interesante lo que ocurre en Yucatán. Somos un estado con uno de los niveles de salarios más bajos del país, no hay aquí las grandes fortunas ni las grandes empresas como en el Norte, aquí la gente gana menos y sin embargo tenemos, en proporción, más casinos que muchos estados con economías más grandes”.

La doctora Echeverría Echeverría opina que el auge tiene que ver con prácticas mundiales. “No creo que se trate de algo particular, en el contexto mundial está creciendo la afición por los juegos de azar”.

¿Pero estamos mal?, insistimos. “Aún no tenemos estadísticas del juego patológico en el estado, no digo que no exista esa problemática -por algo están los programas del CIJ y Jugadores Anónimos-, pero no podemos hablar de un problema social sin no tenemos evidencias científicas”, afirma.

Aportación

La coordinadora del proyecto, a quien acompañaron en la presentación los psicólogos Pedro Arango Torrejón y Efraín Duarte Briceño, destaca entre las aportaciones del libro que saca a la luz el tema y muestra su complejidad, advierte que es necesario discutirlo y analizar los riesgos que implica para la sociedad.

“También resalta que es indispensable encaminar acciones concretas”, continúa. “En el último capítulo hay 14 acciones que sugieren hacia dónde podría trabajarse para que cada quien cumpla la parte que le corresponde: el individuo, la familia, el Estado, y no dejar el juego como un problema individual o una enfermedad personal. Esa es la propuesta, apostamos por una psicología social interdisciplinaria, que no se limite al enfoque clínico”.- Mario S. Durán Yabur




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