Lucha para los demás

Viven en la mente de Silvia López los ejemplos y batallas

En estos días en que se cumplen 20 años de la manifestación pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a 25 años de la creación del Frente Cívico Familiar (FCF), para Silvia América López Escoffié, coordinadora de Movimiento Ciudadano Yucatán, “han vuelto recuerdos de viejos tiempos”.

En un comunicado, la representante de ese partido político recuerda los acontecimientos en el amanecer de 1994, cuando entraba en vigor el tratado de Libre Comercio de Norteamérica y al mismo tiempo hizo su aparición pública en Chiapas un grupo de indígenas que vivía en condiciones infrahumanas.

“En aquellos días, a través de grupos de derechos humanos, se hizo una convocatoria ciudadana para coadyuvar en la recolección de alimentos, al que fue invitado el Frente Cívico Familiar (del cual yo era una de las coordinadoras) y en compañía de los compañeros pertenecientes al FCF nos dispusimos a recolectar víveres e insumos básicos para hacerlos llegar a la gente indígena agraviada por la situación que se vivía a causa de la confrontación de los dos ejércitos en Chiapas. Para hacer la entrega conseguimos camiones de carga y finalmente después de pasar cercos y retenes fueron entregados al párroco de Ocosingo el Dominico Pablo Ilibarri.Al mismo tiempo se hacía una amplia convocatoria a todas las Organizaciones no gubernamentales del país que pretendíamos despertar conciencia cívica entre los mexicanos a sumarnos al llamando que hizo el EZLN y que nos llegó a través del Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro” para acudir a San Cristóbal de las Casas con el fin primordial de resguardar la Catedral en donde se llevarían a cabo las negociaciones de Paz y a la que acudirían el representante del gobierno, los zapatistas y como mediador Don Samuel Ruiz, Obispo de los pobres.Aceptamos el llamado y finalmente fui nombrada única comisionada por el Frente Cívico Familiar para asistir como su representante, así que tomé un autobús y recuerdo haber llegado a San Cristóbal una mañana después de haber viajado toda la noche presentándome a la oficinas de CONPAZ para quedar acreditada como miembro de Espacio Civil por la Paz el 21 De Febrero del año 1994. “La Cadena por la Paz” se formó movilizada por la Coordinación de Organizaciones No Gubernamentales por la Paz (CONPAZ), evento, que cobraría más tarde trascendencia internacional, pues contuvo momentáneamente los hechos violentos para a dar paso a la primera negociación, sirviendo como zona de tolerancia y espacio abierto por ambos ejércitos al declarar el cese al fuego, lo que posibilitó el primer diálogo formal entre el Gobierno Federal y el EZLN en la Catedral en San Cristóbal de las Casas.El Espacio Civil por la Paz (ESPAZ) se organizó para rodear la Catedral en grupos de más o menos 120 personas por turno, entre gente de la cruz roja ,el ejército mexicano y nosotros, todos y todas íbamos desarmados, algunos aprendiendo a usar radios de frecuencia corta y códigos de radio transmisión, poco experimentadas en el campo de la vigilancia. La vulnerabilidad y el peligro evidente contrastaban con el hambre de justicia y la tarea de proteger. Así se conformó un espacio simbólico, cuyo peso no puede medirse por su capacidad armada o física, sino por su significado ético ante la nación: la disposición de meter el cuerpo para hacer posible la paz, estar expuestos a cualquier cosa con tal de hacer posible el diálogo. Su eficacia se dio ciertamente pues el resultado de garantizar la libertad y la vida de los integrantes del ejército zapatista se consiguió. La necesidad de crear un diálogo real y el cese al fuego fue la génesis que nos llevó a conjuntar fuerzas y a formar un cinturón de paz en medio de un clima delicado y hostil que se vivía en ese contexto. Los hechos se dieron de la siguiente manera: El día 6 hubo una convocatoria donde el EZLN convocó a las organizaciones ciudadanas y el 7 CONPAZ respondió: “Estamos en la disposición de Abrir cercos y forzar treguas por lo que aceptamos estar presentes”. Posteriormente, el 13 de febrero trabajaron colectivamente sobre el sentido del quehacer, los días sucesivos previos al 20 en que llegaría la delegación del EZLN a San Cristóbal de las Casas, se fue trabajando sobre entrenamiento físico y psicológico, formación de brigadas , comisiones de seguridad, registro, alimentación, salud, prensa, voceros, análisis y solidaridad. Del 20 al 24 febrero, todas las tareas se concentraron en torno a la vigilancia de los dialogantes en la catedral. El día 20 de Febrero de 1994 llegaron a San Cristóbal de las Casas 19 delegados zapatistas para participar en las Jornadas por la Paz y la Reconciliación. Ahí miembros de la Cruz Roja, la sociedad civil y la policía militar provenientes de 24 estados del país y miembros de poco más de 150 organizaciones, instalaron cinturones para cuidar durante estas fechas, noche y día, el lugar donde se realizaron las conversaciones de Paz. El 21 de Febrero por la mañana se iniciaron las conversaciones entre el EZLN y el gobierno federal y para el 24 del mismo mes, en la “Catedral de la paz”, los zapatistas, el comisionado Manuel Camacho y el obispo Samuel Ruiz rendían tributo a la bandera nacional como manifestación simbólica de la ruptura que nuestro país sufriría a partir de ese momento, llegando a sentar las bases primigenias de lo que posteriormente serían los acuerdos de “San Andrés”.La comunidad jamás volvería a ser la misma y los ojos de la prensa internacional han estado desde entonces con mayor o menor énfasis, posados sobre la zona. Chiapas es, desde entonces, protagonista de una historia vista por mis propios ojos y los del mundo.”Hoy, al paso del tiempo, recuerdo aquella madrugada cuando salieron de la catedral los miembros zapatistas y se escaparon de mi vista, la emoción de aquel momento todavía late en mi corazón, hoy siento una mezcla de nostalgia ,emoción y orgullo por haber sido parte de ese momento ,sin embargo veo a la distancia y con tristeza que aún hay mucho por hacer, ya que la marginación y la desigualdad de nuestros indígenas es palpable y dolorosa y aún estamos lejos de haber logrado el respeto de sus garantías como individuos pertenecientes al grupo más golpeado y vulnerable de esta nuestra pobre patria.”Desafortunadamente, el día de hoy la situación no ha cambiado mucho y tristemente también Yucatán es uno de los estados de todo el país con más indígenas que viven una realidad equiparable a la de los indígenas chiapanecos, donde las condiciones de vida son similares y sobreviven en un ambiente de extrema pobreza. Esta zona de Yucatán comprende los municipios de Chacsinkín, Tahdziú, Tixméhuac, por mencionar algunos, donde el trabajo por realizar es mucho y donde la necesidad de ayuda es apremiante.Me es imposible no contemplar a la distancia los anhelos y darme cuenta que aún son sueños para aquellos que vemos en la democracia la única verdad para nuestro pueblo, pero es esperanzador tener la certeza que aún con todas las muestras de injusticia y violencia económica, social y racial palpables en la actualidad, la lucha aún está viva en aras de un movimiento inundado de negociaciones, avances, retrocesos, contradicciones, acuerdos y posibles caminos hacia la justicia, la equidad y la posibilidad de una repartición más justa de la riqueza en nuestro país.

“Considerando todas las desavenencias derivadas de la lucha, aún somos muchos los que trabajamos en el propósito de tener una mejor realidad para México, para nuestros indígenas y, finalmente, para nosotros. Celebramos la valentía y el aplomo de los que no desisten y pelean encarnizadamente con el monstruo de la desigualdad, el poder y la segregación”.




Volver arriba