Llena las calles de música

A sus 65 años trabaja en lo que le disfruta: cantar

Armando Acosta Herrera, de 65 años de edad, durante una de sus actuaciones en el mercado de Santiago, donde ameniza las mañanas mientras cientos de meridanos y visitantes disfrutan tradicional desayuno

Después de dedicarse por años a distintos oficios, Armando Acosta Herrera ahora trabaja en lo que en sus “años de joven” fue su pasión… la música.

“Se me va la onda”, dice, mientras trata de recordar su edad. Hace memoria y dice que tiene 65 años.

Todos los días el músico se despierta alrededor de las 8 de la mañana y acude a su escenario, que es más grande que cualquier teatro de la ciudad: la calle.

Primero se dirige al mercado de Santiago donde, mientras la gente desayuna unos panuchos o un caldo de pollo, él los deleita con sus melodías.

Armando Acosta vive en un albergue ya que por distintas circunstancias de la vida llegó a vivir ahí, aunque no se lamenta.

“A veces es mejor andar solo y ser feliz”, expresa, sentado en una de las bancas del mercado de Santiago.

Según dice, su repertorio es muy amplio ya que canta canciones de “The Beatles”, “Bee Gees”, “Los Panchos” y boleros de la bella época.

Indica por muchos años trabajó como carpintero, vendiendo granizados y tortas, “hasta agente de ventas fui”, pero desde que tenía 18 años y aprendió a tocar la guitarra, “lo que más me gustó siempre fue la música”, comenta, mientras levanta ligeramente la guitarra y la coloca en sus piernas.

Ahora, por su edad y los problemas que trae, asegura que no puede hacer trabajos fuertes, por lo que hoy su vida es la música, cantar en calles, mercados del centro y en una que otra fiesta.

“La música siempre fue mi pasión, mi vocación, pero por distintas razones no lo había desempeñado como trabajo y ahora que ya estoy viejito es mi fuente de ingresos”.

Afirma que lo que más le gusta de cantar en los mercados es que las personas se van felices, que gracias a él pueden pasar un momento alegre con las canciones que interpreta y si su desempeño fue de su agrado, “la gente lo agradece con lo que de su corazón les indique”, manifiesta.

Después de cantar en el Mercado de Santiago Armando se toma un descanso. “Ya por la edad estoy cansadito, tengo que ‘reposar’ la garganta”, expresa entre risas.

Luego de su descanso, se dirige al Bazar García Rejón o a otro lugar del Centro.

“Amo mi trabajo, siempre me gustó tocar la guitarra y cantar, y más que te escuchen; se siente bonito cuando la gente te agradece con sus aplausos y, claro -agrega-, con una moneda”.

Con lo que gana le alcanza para comprar su comida y uno que otro “lujo”, pero entafiza que eso es suficiente, con eso le da.

Agradece mucho a Dios que le ha dado las energías, la salud y la posibilidad para seguir adelante.

Siempre con una sonrisa, ve el lado bueno de las cosas.

Para Armando lo primordial es nunca ver el lado malo, negativo de la vida porque, según él, hay que ver que por más mal que te vaya, tarde o temprano habrá un momento en el que todo valdrá la pena.

Dice que los jóvenes, los niños y los adultos deben acercarse más a la música y disfrutar de las hermosas canciones que existen, porque la música te hace olvidar tus problemas o meditar sobre algún tema.

“Nunca es tarde para hacer lo que realmente te gusta, no hay que tener miedo a fracasar, siempre es mejor decir que por lo menos lo intentaste a nunca haberlo hecho en alguna etapa de la vida, aunque ya estés viejo como yo”, comenta.

Aconseja a quienes gustan trabajar en esto que sigan su sueño y nunca se rindan, aunque no sean reconocidos en la “tele”, pero que lo hagan porque les encanta.- Abraham Bote Tun




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